La pregunta no es si la Secretaría de Seguridad del Estado de México está infiltrada por el crimen organizado, sino ¿qué tanto? Existen montañas de evidencias acumuladas en el tiempo de policías corruptos de todos los rangos que trabajan para la mafia. Lo que sucede en la policía estatal es muy similar a lo que sucede en las comisarías municipales, es el mismo cáncer que nunca se ha atacado seriamente. El teniente Cristóbal Castañeda sabe bien que en buena medida al enemigo lo tiene en casa.
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En la Fiscalía General de Justicia del Estado de México el problema es similar. La corrupción continúa desbordando. En los ministerios públicos y policía de investigación abunda la indecencia. La moralización anda a paso lento. Por supuesto que allí también las organizaciones criminales tienen operadores, la mayoría fiscales o policías de la vieja guardia, de las cloacas del sistema.
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Qué decir del Poder Judicial. Lo mismo. La justicia al servicio del mejor postor. Por supuesto que hay magistrados y jueces corruptos a los que no solo se les tolera, se les protege. Lo peor, la impunidad con la que operan. Intocables por sistema de complicidades. La reforma judicial es punto de partida, no de llegada.
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Si algo hace falta a nuestra incipiente democracia, es una oposición inteligente, digna, estructurada, con programa y base social que ejerza como leal freno y contrapeso a los excesos en el ejercicio del poder. Es penoso ver como el PRI continúa con su degradante autodestrucción, a pesar de que en el Estado de México todavía tiene cientos de miles de votantes. El reciente capítulo con la diputada Paola Jiménez ejemplifica muy bien la decadencia del partido que gobernó ininterrumpidamente por casi un siglo este territorio. El desplante intolerante de pretender expulsarla por no obedecer una instrucción es francamente facho. Que la expulsen del PRI actual es más una honra que un castigo.
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Toluca podría no tener alcalde y no pasaría nada. Difícilmente alguien lo notaría. Quizá si así fuera estaríamos mejor. Por el tamaño de su economía, población y relevancia política, Toluca debería ser una capital modelo, pero hoy es, sin duda, la peor de los 32 estados de la república. Ni con Muñoz Samayoa, Juan Rodolfo o Raymundo Martínez, estuvo tan mal. Juan Maccise ha logrado lo que parecía imposible, calificar como el peor entre todos. Origen es destino, toda su trayectoria ha sido gris, no podría esperarse otra cosa. Afortunadamente, ya solo faltan 3 meses para que se vaya.


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