Criminalizar a las víctimas

Una forma primaria de corrupción, si hubiese una taxonomía de ella, sería aquella por la cual, quienes ocupan un cargo en el gobierno, lo hacen pensando y actuando para obtener un beneficio personal y no para cumplir la función que tienen encomendada. Beneficio que persiguen no sólo incumpliendo sus obligaciones, una especie de corrupción neutra, sino pervirtiendo las normas que estarían obligados a cumplir y hacer cumplir, corrupción activa. Tal es el caso, en México, de los integrantes encargados de la procuración y administración de justicia. Hace tiempo escuche a un abogado quejarse de que un juez no era “derecho”
agosto 23, 2015

Una forma primaria de corrupción, si hubiese una taxonomía de ella, sería aquella por la cual, quienes ocupan un cargo en el gobierno, lo hacen pensando y actuando para obtener un beneficio personal y no para cumplir la función que tienen encomendada.

Beneficio que persiguen no sólo incumpliendo sus obligaciones, una especie de corrupción neutra, sino pervirtiendo las normas que estarían obligados a cumplir y hacer cumplir, corrupción activa.

Tal es el caso, en México, de los integrantes encargados de la procuración y administración de justicia.

Hace tiempo escuche a un abogado quejarse de que un juez no era “derecho” porque no había respetado el acuerdo de fallar a favor de su cliente por una cierta cantidad de dinero.

Ya que mientras conseguía la cantidad convenida, el juez había fallado a favor de la parte contraria que llegó con efectivo.

Otro caso fue el de una joven, evidentemente afectada, que llegó a una agencia del ministerio público. Ahí el agente respectivo después de hacerla esperar por más de 1 hora, preguntó a gritos si estaba el médico legista para que la revisara.

Alguien contestó que el médico no estaba, por lo que el mencionado funcionario le dijo a ella que se sentara a esperar. Después de pasada otra hora la joven optó por retirarse del lugar.

Recientemente nos hemos enterado de casos a nivel nacional, en la ciudad de México y en Toluca, donde la procuración de justicia ha ido todavía más lejos: Ha criminalizado a las víctimas.

El caso más cercano fue el de la última estudiante atropellada  por uno de esos personajes que  manejan los autobuses del servicio público de transporte en la ciudad de Toluca.

De manera por demás cuestionable, la autoridad, señala que la joven no debió cruzar la calle como lo hizo y que además el chofer no podía verla.

En Toluca hemos llegado a un grado de incoherencia de la autoridad que raya en lo obsceno y que en otros lugares del mundo civilizado sería asombroso.

Como dicha autoridad no ha sido capaz de poner orden en el transporte público que sigue siendo operado por verdaderos criminales, entonces las víctimas son las culpables.

En algún libro leía que la descomposición que el sistema ha propiciado hace que cada vez se presenten peores síntomas de ello y que los gobiernos deben hacer mayores esfuerzos por ordenar y hacer equitativa la vida en sociedad, lo que comienza por una impecable impartición de justicia.

Lo malo para nosotros es que no parece que quienes tienen como temas prioritarios la idoneidad de la prenda que visten, tengan siquiera en mente cuáles esfuerzos deben realizarse.

PS1 El caso de la joven pude verlo mientras esperaba, yo también, la diligencia sobre un incidente de tránsito donde los dos involucrados aprendimos que más vale no llegar ahí.   

PS2 Una pregunta que cabría hacerle al nuevo dirigente del tricolor es que si cuando se refiere a la canalla habla de su vasta experiencia como tal.

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