Toluca, México; 4 de abril de 2018. El Grupo Anticorrupción del Partido Acción Nacional en el Senado de la república alertó sobre un posible fraude en la adjudicación de un contrato en el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México a la empresa ICA FLUOR para la construcción de las plantas centrales para los servicios de la nueva terminal.
Así lo informó en entrevista al portal Reforma el senador Ernesto Ruffo, quien explicó que el consorcio que se encarga de la construcción de la nueva terminal aérea en el oriente del Estado de México dio un contrato a la empresa ICA FLUOR por 4 mil 330 millones de pesos, 600 millones más caro que el plan presentado por la compañía Elencor, propuesta valuada en 3 mil 716 millones de pesos.
“La propuesta presentada por el consorcio liderado por Elencor, que es la más económica de las propuestas, ha sido revisada tanto en España como en México, y que este cumple con todos los requerimientos técnicos como económicos”, indicó al portal.
La empresa ICA FLUOR es una compañía conjunta del grupo mexicano de construcción ICA y la estadounidense Fluor Corp, que se encarga de la construcción de obras de ingeniería en vías terrestres, puertos, obras marítimas, aeropuertos, infraestructura hidráulica y energética, obras subterráneas, transporte masivo y desarrollo inmobiliario.
El proyecto del nuevo aeropuerto supone una oportunidad de inversión para varias empresas extranjeras que buscarían acrecentar sus capitales en el financiamiento de una de las obras cumbres del peñismo.
La empresa española Indra declaró esta semana que buscarán participar en las licitaciones en el NAICM para proporcionar los servicios de sistemas de vigilancia y control aéreo del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.
Édgar Catillo, director general de la empresa en México, informó al portal Obras Web que “Los proyectos del nacimiento del nuevo aeropuerto serán de alrededor de 120 millones de dólares. La torre de control del nuevo aeropuerto que va a manejar todo es un cambio revolucionario respecto al actual sistema”.
Sin embargo, persiste la polémica en la opinión pública sobre la viabilidad y el daño ecológico de esta construcción. Andrés Manuel López Obrador ha indicado en varias ocasiones su deseo de revisar los contratos de la obra, por demás turbios, y cancelar en su caso las construcciones.
A pesar de la inconformidad de algunos sectores de la sociedad, el secretario de Turismo de México, Enrique de la Madrid Cordero, defendió la obra del gobierno federal, argumentando que esta traerá inversiones al país con las que habrá más dinero para destinarlo a desarrollo social, infraestructura pública, mejorar las carencias en las escuelas, y mitigar la pobreza.
“Para eso, precisamente, para que tengamos más escuelas […] para que podamos tener todos los hospitales bien. Por eso necesitamos inversiones rentables que generen ingresos y eso será el Nuevo Aeropuerto Internacional de México”, informó a medios ayer durante la inauguración en el aeropuerto Benito Juárez de 20 quioscos de registro en la zona de migración de la terminal 2.
También indicó que la construcción de este aeropuerto será crucial para el turismo en el país, pues indicó que de los 39 millones de visitantes extranjeros que llegaron al país, 18 millones lo hicieron por vía aérea, y de esa cantidad el 30 por ciento llegaron a la Ciudad de México.
“No habría sentido mandar el aeropuerto a Puebla, a Cuernavaca o a otro lugar. Aquí está la gente, aquí está la demanda y aquí está el mercado”, informó. Así, el gobierno está privilegiando la inversión extranjera y el arribo de turistas del exterior por encima del fomento a los pequeños empresarios mexicanos y el fortalecimiento del mercado interno para estabilizar a la clase media del país.


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