En febrero casi 100.000 inmigrantes cruzaron la frontera ilegalmente, un regreso a niveles de mediados de 2019 tras un frenazo debido a la pandemia.
Más de 9.400 menores cruzaron la frontera solos y se entregaron a las autoridades ese mes, un 28% más que en enero. Y en lo que va de marzo han llegado más de 14.000, señalan las autoridades, que creen que la cifra seguirá aumentando.
Más de una docena de inmigrantes consultados por la AFP minutos tras poner pie en suelo estadounidense dijeron que su principal razón para emigrar fue la miseria, la violencia y el desempleo agravado por la pandemia y recientes huracanes en sus países, sobre todo en Honduras, El Salvador y Guatemala.
Muchos niños y jóvenes sueñan reunirse con sus padres, a quienes hace años que no ven.
A Diego, un adolescente de 17 años, le han prestado un teléfono a la orilla del río para llamar a su madre, que partió a Estados Unidos cuando él tenía apenas un mes.
«Ella se puso a llorar y yo me puse a llorar también porque son 17 años de no verla. Siento un gran vacío en mi corazón y ese vacío quiero volverlo a llenar con su amor», cuenta.
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