Personal de seguridad del Poder Judicial de la Federación impidieron que un grupo de trabajadores se manifestaran y colocaran pancartas denunciando el hostigamiento y acoso laboral que viven, diariamente, en las oficinas del Segundo juzgado de Distrito en materia de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México con residencia en Toluca.
De acuerdo con los trabajadores, desde hace un año comenzó a registrarse el acoso por parte del juez, Edgar Genaro Cedillo Velázquez y su personal allegado, hacia 24 empleados del segundo juzgado que presiden.
Esta situación va desde el control total sobre la papelería que deben utilizar para desempeñar su trabajo, pues piden que justifiquen todo lo que ocupan. La copiadora del juzgado cuenta con una clave, y sólo puede ser utilizada por los “allegados” del juez, y si no están –narran los afectados- tenemos que ir a otra oficina a pedir las copias.
“Nos discriminan, para referirse a nosotros dicen “esos oficiales”, jamás por nuestro nombre, tratándonos como objetos”, agregaron los afectados.
“Determinan periodos vacacionales, y nos hacen saber de ellos un día antes, se nos impide acudir a cursos para prepararnos, y el juez permite que sus allegados nos pongan “apodos”.
Denunciaron que “también revisan nuestras computadoras, y para ello nos corren de la oficina a las seis de la tarde, aunque tengamos trabajo, se nos impide quedarnos; algunas compañeras son acosadas también sexualmente”.
Los empleados ya hicieron del conocimiento público su situación laboral e interpusieron dos quejas formales, sin tener respuesta, por lo cual decidieron que desde este lunes 12 de enero comenzaran un plantón-huelga de hambre dentro de las oficinas.
Tienen la idea de pernoctar dentro de las oficinas y manifestarse trabajando, porque de otra manera se les impiden; tal como ocurrió hoy por la mañana cuando sus pancartas de denuncia fueron retiradas del edificio del Poder Judicial.
La huelga durará hasta que las autoridades del Poder Judicial llamen a un diálogo, sin embargo los trabajadores exigen la renuncia del juez, Edgar Genaro Cedillo Velázquez, quien propició este ambiente laboral dañino.


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