Aunque las cifras oficiales reportan una disminución en el robo de vehículos en el Estado de México, víctimas y especialistas advierten que denunciar el delito sigue siendo un proceso largo, desgastante y con pocas probabilidades de recuperar las unidades.
El robo dura minutos, la denuncia puede tomar horas
El automóvil estaba estacionado frente a una plaza comercial en Coacalco, asegurado con un bastón de seguridad. A plena luz del día, desapareció.
Para la familia afectada, el robo fue solo el inicio de un proceso que evidenció las fallas del sistema de seguridad y procuración de justicia en el Estado de México.
Al percatarse del despojo, buscaron ayuda inmediata. Policías municipales avisaron por radio e intentaron activar el rastreo por cámaras.
La respuesta fue inmediata, pero no alentadora.
“Avisaron por radio (…) pero nos dijeron que como ya habían pasado más de 30 minutos ya no podían rastrearlo por las cámaras del C4 y nos mandaron a la Fiscalía”, relata la víctima, quien pidió anonimato.
Lo que siguió fue un recorrido burocrático: llamadas al 911 para generar un folio, traslados entre dependencias y una espera de entre cuatro y cinco horas en la Fiscalía del Estado de México solo para levantar la denuncia.
Un sistema que tarda mientras el vehículo desaparece
El proceso tampoco avanzó con rapidez después de presentar la denuncia.
La actualización del estatus del vehículo en el Registro Público Vehicular (REPUVE) tardó en reflejarse como robo, lo que abre una ventana de tiempo crucial para que las bandas criminales muevan o desmantelen las unidades.
“A la fecha seguimos esperando avances”, explica la afectada.
Desde su experiencia, las cifras oficiales sobre la disminución del delito no coinciden con lo que perciben muchas víctimas.
“No, de hecho yo considero que ya es un negocio internacional y va más allá de la delincuencia (…) empezamos por las autopartes, porque de eso depende todo; si no compraran las partes robadas, creo yo que no habría tanto robo”.
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Menos robos en cifras, pero con mayor violencia
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el robo de vehículos en el Estado de México registró una disminución de 56 % al inicio de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, diversos casos recientes ocurridos en municipios del norponiente —como Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla y Naucalpan— muestran que, aunque los robos pueden ser menos frecuentes, los despojos se han vuelto más violentos y suelen estar vinculados a redes criminales que operan entre varios municipios.
En enero, por ejemplo, un asalto a un tráiler en el Circuito Exterior Mexiquense derivó en un secuestro exprés y un intento de homicidio contra un guardia de seguridad. Ese mismo mes, un pasajero fue asesinado durante el asalto a un taxi en Cuautitlán Izcalli.
La estadística que no siempre refleja el delito
Para especialistas, parte de la diferencia entre las cifras oficiales y la percepción ciudadana se explica por cómo se registran las denuncias.
El abogado penalista Israel Flores Román señala que muchos casos donde las víctimas son engañadas o despojadas terminan reclasificándose como fraude o incluso como conflictos civiles.
“Muchas veces no te lo registran como robo. Lo reclasifican como fraude o te dicen que es un asunto de índole civil”, explica.
Además, el proceso mismo puede desincentivar a quienes buscan justicia.
Según el litigante, las víctimas enfrentan largas esperas y, en ocasiones, presión para modificar la denuncia o buscar una conciliación si no cuentan con asesoría legal.
Denunciar no siempre significa justicia
Flores Román advierte que endurecer las penas tampoco frena el delito si las autoridades no logran detener a los responsables.
“El delincuente no se pone a pensar si la condena es de 25 o de 50 años (…) el problema es que no los detienen”, señala.
Mientras tanto, el robo de vehículos continúa alimentando un mercado ilegal de autopartes que, según especialistas, sostiene buena parte de este delito.
Para muchas víctimas, el robo del automóvil no termina cuando desaparece el vehículo.
En realidad, comienza cuando intentan denunciarlo.

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