Iván Vilchis Mata, profesor-investigador del Colegio Mexiquense y especialista en Ciencias del Agua, aclaró que no existe una crisis mundial por desabasto de agua, pues la que está actualmente en circulación es la misma que siempre ha estado presente. El verdadero problema, señaló, radica en la forma en que la población accede ahora a este vital líquido.
Al abordar la problemática del desabasto de agua en la zona metropolitana de Toluca, el investigador destacó que el acceso al agua ha cambiado, pues los ríos ahora son utilizados como desagües y drenajes en lugar de fuentes naturales.
Enfatizó que el desabasto tiene dos dimensiones clave: la natural, marcada por intensas sequías en el centro-norte del país, lo que ha ocasionado que los sistemas de abastecimiento, como son las presas, disminuyan sus niveles por debajo de los parámetros históricos; y la socioeconómica, donde la elevada población y la presencia de industrias contribuyen a la demanda de agua.
“Actualmente, la zona metropolitana de Toluca es la quinta más poblada del país, con 2.6 millones de habitantes en los 16 municipios que la conforman, que se abastecen de los recursos hídricos. Aunado a ello, en la zona hay una gran cantidad de empresas e industrias que también requieren agua”, abundó.
El especialista además agregó que, en el caso del Valle de Toluca, la geografía y la heterogeneidad espacial juegan un papel importante, generando desigualdades en la percepción en cómo se vive el desabasto.
“En algunos lugares la queja es porque no hay agua las 24 horas, en otros es por la cantidad y en algunos lugares más por la calidad. Entonces, en esta desigualdad que existe, no va a ser lo mismo la percepción que va a tener una familia que históricamente ha padecido del desabasto de agua, que quien ahora abre la llave y no tiene agua”, detalló.
Para enfrentar esta situación, Vilchis Mata indicó que se ha optado por el tandeo, no obstante, el suministro y distribución que hacen los ayuntamientos entre la población también es desigual, pues a algunas personas sí les llega en la red de abastecimiento y a otras no.
Otro problema que ha generado la escasez de agua, añadió, es la disminución de la presión hidráulica, que ha ocasionado que el líquido no llegue con la fuerza suficiente para subir a un segundo piso o a un tinaco.
Aunado a ello, resaltó que no todas las viviendas tienen la capacidad de almacenar agua, lo que ha alterado las actividades diarias de la población.
“Ahora los gobiernos dicen ‘te puedo dar el agua un día o te lo voy dosificando durante una semana’. Ese ha sido el cambio en la vida cotidiana de los pobladores de la zona metropolitana de Toluca, que tradicionalmente vivíamos de abrir el agua y disfrutarla”, comentó.
Por ello, subrayó la importancia de adaptarse a las condiciones cambiantes, gestionar adecuadamente el agua y fomentar su reutilización para abordar los desafíos futuros en el suministro de agua.
“Es algo que ya se está viviendo, aunque lo hemos traído durante mucho tiempo, ahora se ha vuelto más democrático, ya no importa las condiciones socioeconómicas, las ubicaciones geográficas, la concentración de la población, simplemente es que las redes de distribución ya no dan abasto al volumen que se requiere”.
El vital líquido no se va a acabar
El profesor-investigador del Colegio Mexiquense reiteró entonces que el desabasto o escasez del agua que se verá este año, solo se refiere al volumen y a la cantidad de agua que se tiene, pues probablemente este año, por cuestiones naturales, no se alcancen a recuperar las fuentes de abastecimiento, que para el Valle de Toluca son dos:
- Los cuerpos de agua, que serían principalmente el Sistema Cutzamala y la Presa Miguel Alemán de Valle de Bravo
- Los acuíferos, que durante varias décadas han presentado una sobreexplotación
“El agua como tal no se va a acabar. Se habla mucho del cambio climático, pero tenemos un mayor calentamiento por acción de las ciudades. La artificialización del cambio de vegetación por asfalto o concreto, pues ya no permiten que el agua infiltre, sino que se escurra y se pierda en las redes de drenaje, entonces, pensar que el agua se va a terminar no es cierto. El planeta inició con un cambio climático y se han presentado eventos de mucha temperatura y también glaciaciones, es parte de la dinámica atmosférica. Entonces el agua que está circulando o la que tenemos es la misma”, acentuó.
¿Qué está sucediendo?
Iván Vilchis dijo que el acceso al agua es lo que se está complicado en la actualidad, ya que la mayoría de los cuerpos naturales están contaminados y por ende el agua requiere procesos de tratamiento para garantizar su calidad y no afectar la salud de la población.
Refirió que, si bien los pozos han sido una opción, los acuíferos cada vez se hacen a mayor profundidad y eso también genera costos mayores, pues el agua que se obtiene a esas profundidades viene con minerales que requieren de cuidado para garantizar que el agua sea potable.
¿Qué va a suceder?
El especialista en Ciencias del Agua advirtió que, ante el crecimiento de la población, se prevé un menor acceso al agua, por lo que sugirió buscar fuentes alternativas de almacenamiento como la captación de agua de lluvia y la reutilización para permitir la recuperación de las fuentes naturales con el tiempo.
«Es crucial considerar que esto es una cuestión de tiempo. Gran parte del agua que consumimos no proviene de la última lluvia que se infiltró en el subsuelo. Algunas aguas de niveles más profundos pueden datar de la última glaciación en el Nevado de Toluca. La lluvia y la inyección de agua en los acuíferos no garantizan su disfrute inmediato; pueden ser las generaciones futuras las beneficiarias”, detalló.
En este contexto, resaltó también la importancia de acciones orientadas al desarrollo sustentable, que busca asegurar agua tanto para el ecosistema como para el desarrollo sostenible de la sociedad en armonía con la naturaleza.
Día Cero
A decir del especialista, el famoso Día Cero solo ha provocado crisis en la población, quien se ha espantado porque llegue el momento en que no haya agua.
Sin embargo, precisó que el Día Cero solo marcará el tiempo en que los reservorios de agua ya no sean suficientes para satisfacer las necesidades de la población, es decir, cuando haya menos 100 litros de agua por habitante al día, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
“El Día Cero no va a ser igual para todas las personas ni para todas las colonias. Quizá una persona que viva en un penthouse lo sufra y otra persona que vive en una casa de un piso sí pueda acceder al agua”, explicó.
Aun así, destacó, la distribución seguirá sin ser equitativa y no porque se condicione, muchas veces, resaltó, será por suerte, como que estuvo en su casa cuando hubo suministro
En este tenor, Vilchis Mata cuestionó si realmente es necesario que en una vivienda haya agua 24 horas al día.
“Creo que, si se hace conciencia, condicionar a la gente el agua de tal hora a tal hora, podría ser interesante porque tendrías opción de destinar en un día a distintas zonas y cubrir su necesidad, en lugar de tener todo destinado 24 horas a una sola sección, a una vivienda, cuando realmente no se ocupa”, planteó.
En conclusión, apuntó que deben replantearse acciones de solución a largo plazo, tanto en el medio natural como en las ciudades y a nivel cultural, ya que actualmente, aunque resuena el derecho al agua, no hay corresponsabilidad para su cuidado.
Acciones de los gobiernos
El investigador aplaudió que finalmente el tema del desabasto de agua este en los reflectores y se esté considerando como un problema de seguridad nacional y ya no una leyenda urbana. Asimismo, que se esté haciendo conciencia en los tomadores de decisión para que puedan enfocarse en brindar respuestas y soluciones efectivas, ya que es una demanda creciente en la sociedad.
Por ello, aludió que los programas gubernamentales se tienen que realizar con planeación de largo plazo y conllevar acciones de solución como replantear la mentalidad actual que considera el agua como un recurso de un solo uso, desechándola después de su utilización.
“Este ciclo virtuoso, mediante sistemas de depuración adecuados, garantizará una gestión sostenible del recurso hídrico”, afirmó.
Los pozos no solucionan la crisis
Iván Vilchis reiteró que se tiene que pensar en soluciones que garanticen el volumen y la calidad del agua, y en ese tenor, afirmó que la apertura de nuevos pozos no es la solución al problema de escasez.
Por el contrario, señaló, pueden generar más problemas de los que se pretenden resolver, pues la extracción a mayores profundidades puede conllevar la incorporación de minerales perjudiciales para la salud, un aspecto que no se ha contemplado adecuadamente.


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