Deslaves y abandono: la historia de Doña Ofelia, en Huixquilucan


Doña Ofelia duró más de cinco días sin agua y luz
septiembre 21, 2024

«Llover sobre mojado» no tiene una connotación tan cruel como en las colonias populares de Huixquilucan, en el Estado de México. La señora Ofelia, habitante de la colonia La Canoa, en la comunidad de Magdalena Chichicaspa, lo sabe bien. El pasado viernes 30 de agosto, un deslave en Huixquilucan sepultó el corral en el que guardaba a Morito, un pequeño caballo que la ayudaba en sus actividades diarias. Su compañero. Quince días después, otro desprendimiento bloqueó el acceso a su vivienda. Tras seis días, el paso fue despejado, pero no gracias al Ayuntamiento, sino a los vecinos, quienes se organizaron con picos y palas para abrir un pequeño sendero.

«Cayó una granizada muy fuerte la noche del 14 (de septiembre), como a eso de las 8:00, cuando se vinieron todas esas toneladas de tierra. Por poco me toca», recordó este jueves doña Ofelia, al ver una máquina excavadora enviada por Francisco Moreno, dueño de una tlapalería de la región. «Le pedí a los de Protección Civil (municipal) que me ayudaran, que no me dejaran encerrada, pero le dijeron a mi cuñado: ‘Hay paso, no pasa nada'».

La señora Ofelia es una mujer trabajadora. Cada tres días va al centro de la colonia a vender gorditas y tortillas, que prepara con el maíz que cosecha en la pequeña parcela que tiene en una terraza, a unos metros arriba de su casa. Solía subir allí acompañada de «Morito» para recolectar las mazorcas. La parcela está a punto de desmoronarse; ya se ha deslizado un fragmento y lo que queda podría perderse por las sequías y la granizada.

Para entender mejor: “Era mi compañero y mi medio de transporte”, abuelita de Huixquilucan que perdió su caballo en deslave

Sus vecinos no la dejaron sola. Desde la mañana del domingo, tres de ellos tomaron pala y pico para mover las toneladas de tierra ante la falta de ayuda de las autoridades municipales, lideradas por la panista Romina Contreras. Con el caballo ocurrió lo mismo: ninguna autoridad ayudó.

Después de la campaña, somos los olvidados

Omar Sánchez, uno de los vecinos que ayudó a la señora de la tercera edad, explica que no solo son los deslaves los que han afectado la zona. «En campaña andan promoviendo su voto; una vez que lo tienen, somos los olvidados. (También nos falta) el agua y la luz eléctrica. Nos dan largas».

Mira con melancolía los edificios de oficinas y residenciales como Bosque Real, una de las zonas más exclusivas del país, el «otro» Huixquilucan, el de los magnates. Muy cerca de la colonia La Canoa cruza la nueva autopista Naucalpan-Toluca. Para Omar, su construcción no trajo ningún cambio para ellos. «De aquí serán 500 metros, pero no tenemos beneficio alguno».

La señora Ofelia no pide nada regalado, solo que le permitan quitar un par de árboles que representan un peligro, y que restablezcan el suministro de agua.

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