Desploma peso argentino, su valor cae 30% 

Un día después de que se retiraran las restricciones al peso argentino, la divisa sufrió su mayor caída diaria en décadas. El peso mayorista de Argentina se desplomó casi 30 por ciento al caer a 14.20 unidades por dólares desde las 9.82 previas. La devaluación, no obstante, va en línea con lo esperado por el mercado, luego que la Administración del conservador Mauricio Macri eliminara «el cepo», los duros límites para acceder a divisas que había aplicado el Gobierno anterior. Duchas restricciones mantenían desde hace años sobrevaluada la moneda doméstica en el mercado oficial de cambios. «Está todo el mundo
diciembre 17, 2015

Un día después de que se retiraran las restricciones al peso argentino, la divisa sufrió su mayor caída diaria en décadas.

El peso mayorista de Argentina se desplomó casi 30 por ciento al caer a 14.20 unidades por dólares desde las 9.82 previas.

La devaluación, no obstante, va en línea con lo esperado por el mercado, luego que la Administración del conservador Mauricio Macri eliminara «el cepo», los duros límites para acceder a divisas que había aplicado el Gobierno anterior.

Duchas restricciones mantenían desde hace años sobrevaluada la moneda doméstica en el mercado oficial de cambios.

«Está todo el mundo cargado de incertidumbre porque los cambios son muy fuertes. Es lógico el desconcierto», dijo un operador del mercado local luego de la apertura de la mañana.

La bolsa del país sudamericano subió un 1.33 por ciento a las 12:45 horas locales, recuperándose de una merma del 9.52 por ciento en las cinco sesiones previas.

Por su parte, los bonos reportaron alzas moderadas porque ya descontaban la devaluación.

Según analistas, el desplome del peso acelerará aún más la inflación, que supera el 20 por ciento anual, lo que golpeará al consumo y hará que la economía argentina termine el año próximo estancada o con una leve recesión, para repuntar recién en 2017.

«Lo que uno espera es que estas medidas permitan reordenar la economía para empezar a crecer», explicó Fausto Spotorno, economista de Orlando Ferreres y Asociados, que estimó que con las políticas del nuevo Gobierno la actividad del país podría crecer alrededor del 3 por ciento en el 2017.

La ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien dejó el poder la semana pasada, había impuesto severos límites sobre el mercado cambiario en 2011 para evitar fugas de capitales en una economía estancada por la falta de divisas.

Ese sistema generó una enorme brecha entre la plaza oficial y el mercado negro, en un país donde la moneda estadounidense suele ser un refugio ante las turbulencias económicas.

En el reducido mercado informal, el peso registró una apreciación del 1.89 por ciento al cotizar a entre 14.25 y 14.30 unidades por dólar.

«Hacía rato que no teníamos un día tan ajetreado, esto me hace acordar a la crisis con la salida de (el Presidente Fernando) De la Rúa y la llegada de (Eduardo) Duhalde por la salida de la convertibilidad», dijo otro operador del mercado.

Argentina sufrió una devaluación de su moneda tras la crisis de 2001-2002, cuando el país cayó en un default por mil millones de dólares y el peso argentino pasó de cotizar a 1 dólar por unidad a alrededor de 3 dólares en apenas unos meses.

Operadores también comparaban la situación con el final del Gobierno de Raúl Alfonsín, que debió dejar la presidencia en 1989, cuando el país vivió meses de hiperinflación.

El Presidente Macri, un empresario bien visto por el sector financiero, llegó al poder con la promesa de eliminar políticas intervencionistas como restricciones a la importación y la exportación que ahuyentaron las inversiones y en muchos casos generaron una contracción de la actividad económica.

Productores agrícolas de Argentina esperaban la devaluación y la oficialización de la baja de impuestos a la exportación de granos para desprenderse de millones de toneladas guardadas desde hace semanas, lo que inyectaría en el corto plazo miles de millones de dólares a las alicaídas reservas del Banco Central.

«Creo que este país ha vuelto a transitar los carriles normales. La economía libre va a determinar el valor que tiene que tener la moneda», dijo Patricio Carli, un empleado administrativo en el centro financiero de la capital argentina.

En los bancos y casas de cambio no había largas colas de ciudadanos buscando dólares ante la devaluación. La mayoría estaba ocupada en su trabajo, en sobrevivir el día a día.

Pero algunos se acercaron a comprar divisas, también para defender su nivel de vida.

Juan, biólogo de 36 años, formaba fila en la puerta de una oficina de BBVA en el barrio porteño de Abasto para hacerse de moneda estadounidense, aquella en la que los argentinos han ahorrado desde la década del 70 por tantas experiencias de inflación y devaluación.

«Vengo a proteger mi salario porque los precios van a subir y mi salario se va a quedar igual hasta mediados del año que viene. Como el Ministro (de Hacienda, Alfonso Prat-Gay) dijo que el dólar va a flotar, yo compro dólares», remarcaba.

 

***Con información de Reforma

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