Hay eventos deportivos que duran noventa minutos.
Y hay otros que duran generaciones enteras en la memoria colectiva.
El Mundial de Futbol pertenece a esa categoría extraña donde el deporte deja de ser solamente competencia y se convierte en atmósfera global. Pantallas gigantes. Calles llenas. Idiomas mezclados. Banderas. Música. Consumo. Turismo. Narrativas nacionales.
El Estado de México quiere formar parte de esa conversación.
No solamente como territorio vecino de una sede mundialista. También como destino turístico, cultural y emocional.
En el estudio de AD Noticias, Nelly Carrasco Godínez soltó una frase que resume la estrategia mexiquense rumbo al Mundial:

“Los pueblos mágicos serán destinos futboleros.”
La idea es ambiciosa.
Durante 29 días, del 11 de junio al 9 de julio, plazas públicas del Estado de México se transformarán en escenarios mundialistas: pantallas gigantes, conciertos, corredores gastronómicos, actividades culturales, artesanías y experiencias turísticas nocturnas.
El objetivo no es solamente ver partidos.
Es lograr que quien llegue por futbol descubra también un estado entero.
Pantallas, plazas y turismo emocional
Nelly Carrasco habla rápido. Sonríe constantemente. Tiene entusiasmo genuino cuando describe proyectos territoriales. Más que hablar de turismo, parece hablar de experiencias emocionales.
La secretaria confirmó que habrá pantallas gigantes instaladas en plazas públicas de:
- Valle de Bravo
- Malinalco
- Tonatico
- Ixtapan de la Sal
- Toluca
- Teotihuacán
- San Martín de las Pirámides
- Otumba
- Jilotepec
- Tlalnepantla
Pero el plan va mucho más allá de proyectar partidos.
Cada destino tendrá experiencias complementarias: recorridos artesanales, gastronomía regional, talleres, rutas culturales, conciertos nocturnos, visitas guiadas y actividades para incentivar que el visitante permanezca más tiempo en el lugar.
Porque el verdadero negocio turístico no está en la visita rápida. Está en la permanencia.

El Mundial como pretexto para descubrir el Edomex
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista apareció cuando Carrasco explicó que el Mundial puede funcionar como detonador de identidad mexiquense.
El diagnóstico que hace la secretaria es claro:
Muchos mexiquenses conocen mejor la Ciudad de México que su propio estado.
Y tiene razón.
Durante décadas, millones de habitantes del Valle de México crecieron culturalmente orbitando alrededor de la capital: estudian allá, trabajan allá, consumen allá, se entretienen allá.
La consecuencia es una especie de “chilanguización” cultural silenciosa.
Por eso la apuesta del gobierno no es solamente turística. También es simbólica.
“Hay 125 historias que contar”, dijo Carrasco al explicar que busca involucrar no sólo a pueblos mágicos, sino también a municipios con vocación turística y pueblos con encanto.
La estrategia intenta algo más profundo que atraer visitantes:
construir sentido de pertenencia.

Seguridad: la condición básica del turismo
La secretaria reconoció algo elemental pero decisivo: ningún proyecto turístico funciona sin seguridad.
Por eso explicó que existe coordinación permanente con la Secretaría de Seguridad estatal y policías municipales para garantizar condiciones adecuadas durante el Mundial.
La lógica es simple:
nadie viaja voluntariamente hacia lugares donde cree que puede sentirse vulnerable.
El reto no es menor.
Porque el turismo contemporáneo ya no sólo compite en belleza natural o patrimonio histórico. También compite en percepción pública.
Y en tiempos donde las redes sociales amplifican cualquier incidente en segundos, una mala experiencia puede destruir campañas enteras de promoción territorial.

“Hecho a mano”: identidad contra anonimato
La conversación tomó un giro particularmente interesante cuando apareció el tema de la marca turística estatal:
“Destino Hecho a Mano.”
Carrasco explicó que la idea surgió después de recorrer municipios y observar cómo buena parte de la riqueza mexiquense nace literalmente del trabajo artesanal: comida, textiles, barro, madera, gastronomía y experiencias locales.
La secretaria reveló además que la gobernadora Delfina Gómez Álvarez impulsó personalmente el concepto base de la marca.
La frase tiene potencia porque conecta con algo que el mundo contemporáneo parece comenzar a redescubrir:
el valor de lo artesanal frente a lo masivo.
En una época dominada por producción industrial, algoritmos y experiencias homogéneas, lo “hecho a mano” recupera autenticidad.
Y el Estado de México intenta convertir esa autenticidad en identidad pública.

Cultura: el territorio donde también se disputa el poder
La entrevista no se quedó únicamente en turismo.
Mario García Huicochea llevó la conversación hacia un terreno más complejo: el control del relato cultural.
¿Quién define hoy la identidad mexiquense?
¿Las instituciones? ¿Los medios? ¿El mercado? ¿La propia gente?
Carrasco respondió con una idea interesante:
La cultura debe construirse desde la ciudadanía y no solamente desde el gobierno.
Pero reconoció también que el Estado de México enfrenta enormes desafíos:
- regiones desconectadas entre sí,
- migración permanente,
- falta de espacios culturales,
- desinterés social acumulado durante años,
- y una fuerte dependencia simbólica respecto a la Ciudad de México.
La secretaria parece entender algo importante:
la cultura no es decoración institucional.
Es construcción de memoria, identidad y pertenencia.

Museos, acervos y cuentas pendientes
Uno de los momentos más delicados ocurrió cuando la conversación abordó el inventario museográfico estatal.
García Huicochea planteó directamente la desaparición histórica de obras dentro de museos mexiquenses.
Carrasco respondió que actualmente existe un proceso de revisión integral de inventarios y acervos para dejar cuentas claras y detectar posibles irregularidades heredadas de administraciones anteriores.
La respuesta fue cuidadosa políticamente, pero significativa.
Porque los museos no solamente almacenan objetos.
Custodian memoria pública.
Y cuando una obra desaparece, no se pierde únicamente patrimonio material. También se erosiona confianza institucional.
La política siempre aparece
La entrevista inevitablemente terminó entrando al terreno político.
Con proceso electoral acercándose, Carrasco fue cuestionada sobre una posible candidatura futura en Nicolás Romero.
La secretaria evitó definiciones tajantes.
“No me aferro a los espacios”, respondió.
Pero dejó claro que seguirá participando activamente dentro de su movimiento político donde le toque servir.
La respuesta importa porque revela una transición interesante dentro de Morena: funcionarios que intentan equilibrar identidad política, gestión pública y narrativa ciudadana sin caer todavía en campañas abiertas.
Aunque en política mexicana, todos saben que los tiempos siempre llegan antes de lo previsto.

El verdadero fondo
La conversación con Nelly Carrasco dejó una impresión clara:
el gobierno mexiquense intenta utilizar cultura y turismo como herramientas de cohesión social.
La apuesta parece sencilla, pero no lo es.
Construir identidad en un estado de casi 20 millones de habitantes, profundamente desigual, territorialmente fragmentado y culturalmente eclipsado durante años por la Ciudad de México, es probablemente uno de los retos más complejos del país.
Por eso el Mundial aparece aquí como algo más que futbol.
Funciona como excusa narrativa para intentar decirle a millones de mexiquenses algo bastante simple:
también aquí hay historias, símbolos, tradiciones y orgullo propio.
Y quizá por eso la estrategia de las pantallas gigantes importa más de lo que parece.
Porque a veces los pueblos comienzan a reconocerse a sí mismos justamente cuando se reúnen a mirar la misma pantalla.
La entrevista completa puede verse en el canal oficial de AD Noticias:


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