Sin lugar a dudas, el tema de moda y más discutido desde el primer domingo de junio de este año es una posible alianza para el 2017 en el Estado de México.
Muy atrás han quedado los argumentos de que el PRD (como partido de izquierda) se aliara con el PAN (partido de derecha), por ser “como el agua y el aceite”, lo cierto es que la política es dinámica y tiene que adaptarse cada vez más a la exigencia y necesidades de la población.
En esta semana abordamos el tema de los retos para los partidos más consolidados del Estado de México, y la importancia que representa la elección del próximo año para el país; pero ahora, estimado lector, quiero abordar los beneficios que pudiera traer una posible coalición del PAN con el PRD, en donde incluso, partidos pequeños pero no menos importantes pudieran sumarse.
Como un antecedente me gustaría comentar que el Estado de México lleva alrededor de 88 años siendo gobernado por un solo partido, el PRI; en cualquier democracia alrededor del mundo muchos analistas y conocedores del tema se asombrarían de la falta de equilibrio que suele ser sana para la práctica gubernamental, de la falta de una competencia real que enriquecería a la clase política en cuanto mejores prácticas, de ésta forma de gobierno estática que obstruye mejores condiciones para la población en general.
La oportunidad de generar una ruta correcta para la alternancia ayudaría a que en el Estado de México existiera un mayor crecimiento económico, que disminuyera la desigualdad y pobreza en la población, que existiera una dinámica de justicia; sin embargo, estos deseos no se logran por sí solos, se requiere una formula consistente en 5 ingredientes obligatorios, los cuales sólo mencionaré en esta ocasión (debido a que me gustaría desarrollarlos para la siguiente columna):
1.-Liderazgos constructores y conciliadores, personas que no solo dirigen, sino que conforman los partidos políticos interesados.
2.-Una plataforma gubernamental que contenga un cambio de políticas públicas, desde las urgentes para atender, hasta las necesarias.
3.-Un método de selección de candidata o candidato respaldado por los liderazgos constructores y conciliadores.
4.-Una candidata o candidato avalado no solo por los institutos políticos, sino por un gran número de ciudadanos mexiquenses.
5.- Involucramiento y participación activa de la sociedad por medio de académicos, líderes de opinión, activistas sociales, organizaciones civiles, empresarios, periodistas, etc.
Todo ello con la finalidad de llevar una oferta política viable para así transformar la vida de todos los que amamos a este gran Estado, el Estado de México.


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