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Día de la Mujer

El  sábado anterior se celebró el día internacional de la mujer.

Se suma a ese  cúmulo de días a favor de algo o de alguien, cuyo objetivo es disfrazar o paliar las deformidades del sistema.

 

En el caso del día de la mujer uno se pregunta cuál es el propósito, si este es que la mujer pueda ser tan vulgar, abusiva, transa, mal hablada, viciosa como el peor de los hombres.   

 

Y a cuál mujer se refieren, ya que parece que no puede hablarse de ellas como de un todo indiferenciado.

 

Se referirán a la mujer campesina o a la ejecutiva de empresa.

 

A la de una orden religiosa  o a la que está en la política.

 

A la que espera su camión o a la que insulta desde la prepotencia de su vehículo.

 

A la que trabaja con el narco o a la mujer policía, aunque a veces sea la misma.

 

A la que estudia filosofía o a la que ve telenovelas.

 

A la que pare a campo raso o a la que va a Houston al Botox.

 

A la teibolera del PRD o a la doctora en ciencias. A la anoréxica o a la obesa.

 

A la feminista que predica o a la golpeadora de sus hijos.

 

A  la joven abusada por un estúpido o a la que la que practica el bulling. 

 

 O a las niñas cuyo potencial de curiosidad, bondad, espontaneidad, solidaridad, se ve frustrado por la acción “educadora” de sus nefastas mamás.

 

O será que todo es un problema mayor, común a hombres y mujeres en la educación, la cultura, las religiones, la seguridad,  las oportunidades, la justicia.

 

Y donde el sistema engaña ingenuos y legitima vividores, poniendo la carreta delante de los bueyes.