Diferentes conflictos tras la elección

La maestra Delfina y su grupo cercano tendrán que hacer gala del dominio de la política para conformar un gabinete equilibrado, funcional, presentable
junio 19, 2023
Votar, votación, conflicto electoral

Toda acción social puede causar conflicto. Desde luego, hay circunstancias bajo las cuales este es más crudo y otras en las que su gestión ocurre de manera más tersa. En la vida diaria estamos permanentemente ejerciendo acciones sociales, como trabajar, por ejemplo. Así, cuando laboramos a cambio de un sueldo, el conflicto eventualmente puede emerger si no se nos paga, si sentimos que nuestro trabajo no es valorado, si la estructura jerárquica incurre en abusos, etcétera. Algunos de los medios para resolver los conflictos sociales son la ley, el dinero, el amor o la política. Cada uno de ellos consigue que los intereses de alguna de las partes sean relegados, cediendo en la confrontación.

Valga este marco para señalar que, tras la elección de la primera gobernadora para el Estado de México, han confluido diversas condiciones que nos permiten ilustrar la diferencia entre el conflicto por el poder y el conflicto por los recursos escasos. Primero, hay que decir que el concepto conflicto alude a una situación, no a una acción. Es decir, cuando hablamos de partes en conflicto, aludimos al lugar diferenciado que tienen dos o más voluntades. Es probable que, debido a como están dispuestas las cosas, cada una de las partes emprenda acciones encaminadas a dañar, debilitar o eliminar a su contraparte.

Ahora, sabemos todos que la elección local de hace dos semanas fue ganada por una alianza de partidos (Morena, PT y PVEM). Ellos tendrán el control del aparato gubernamental de la entidad dentro de unos 90 días. Una gran masa que amalgama puestos burocráticos, recursos, infraestructura, personal, símbolos y más es capaz de generar conflicto. ¿Por qué? Pues debido a que muchos actores están involucrados y lógicamente no todos estarán de acuerdo en cómo se organice la amalgama referida. Los intereses personales o de grupo pueden confrontarse en el marco de la distribución. Pero, como dijimos antes, hay medios que pueden zanjar las diferencias. Y aquí debería ser la política ese medio que haga transigir a varios en sus pretensiones de tomar parte en la próxima administración estatal.

Acciones que eviten conflictos

La maestra Delfina y su grupo cercano tendrán que hacer gala del dominio de la política para conformar un gabinete equilibrado, funcional, presentable, que sume a la causa que ganó el pasado 4 de junio. De no lograrlo, siempre será probable que emerja el conflicto, porque están de por medio posiciones de poder, desde los niveles más ínfimos hasta las esferas más elevadas. En este tipo de conflicto posible, las acciones emprendidas por las voluntades involucradas se encaminan a debilitar a su contraparte, porque así se puede escalar en las posiciones de poder.

En contraste con lo anterior está el conflicto que aflora entre los partidos que presentaron como candidata común a quien perdió la elección, Alejandra del Moral. Priistas, panistas, perredistas y neo aliancistas se encuentran en una situación en la que los conflictos son más bien por los recursos escasos. No solo hablamos de recursos económicos, sino de todo aquello a lo que ya no tendrán acceso por haber perdido el control de la administración estatal.

Son también numerosos los actores y grupos que hoy se encuentran en una posición contrapuesta dentro de este sector derrotado hace apenas unos días. No pueden zanjar sus diferencias de manera similar a como lo tienen que hacer los empoderados ganadores. Los ahora desposeídos tienen, sin embargo, despojos que disputarse. En medio de arrebatos, berrinches, cuadros depresivos y delirios de persecución, los muy pronto exsecretarios, excoordinadores, exdirigentes, exdirectores… exjefes de lo que sea tendrán que gestionar sus conflictos. 

En ellos, son más personales los intereses en disputa. No hay condiciones para defender intereses colectivos, debido a que aquello que los alineaba, que los motivaba a ceder o disciplinarse, se ha diluido. Ya no tendrán el poder y ni siquiera hay dinero suficiente para conciliar voluntades. Sus conflictos se prolongarán hacia las cada vez más próximas elecciones federal y locales. En cosa de meses tendrán que definirse candidaturas a diputaciones locales y federales, alcaldías y senadurías. ¿Qué medio puede ser el que ayude a resolver esos conflictos? ¿El amor? ¿Los principios y valores? ¿La ley (sobre todo el temor a que se les aplique)? Entre estos actores en disputa, las acciones pueden estar más en el tono de dañar o incluso eliminar a su contraparte. Es un conflicto más crudo, por la supervivencia en medio de la escasez.

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