México vuelve a estar en el centro de la conversación, y no, esta vez no es por el cambio de nombre del Golfo. Ahora, una diputada mexicana ha presentado una nueva propuesta: cambiar el nombre oficial del país.
Se trata de Kenia López Rabadán, legisladora del Partido de Acción Nacional (PAN), quien ha propuesto que el nombre oficial sea «México«. La legisladora aseguró que su propuesta no afectará la estructura gubernamental ni el sistema federal. Sino que fortalecerá la identidad nacional y simplificará la documentación oficial.

Además, señaló que, aunque «Estados Unidos Mexicanos» ha sido utilizado desde 1824, tanto dentro como fuera del país, el término «México» es el más conocido y empleado para referirse a la nación.
El debate sobre el cambio de nombre no es nuevo. Ha resurgido en iniciativas previas, como las presentadas por el expresidente Felipe Calderón en 2003 y 2010. Y por el morenista Juan Martínez Flores en 2020. Ambas rechazadas por considerarse de poca relevancia y alto costo.
Pero… ¿Qué significa México?
El nombre «México» tiene dos interpretaciones que reflejan la cosmovisión mexica. Una de ellas, según datos de la Secretaría General de Gobierno del Estado de México (SGG), sugiere que proviene de la forma que tenían los antiguos lagos de la cuenca de México. Cuya disposición recordaba la figura de un conejo, con Tenochtitlan en el «ombligo del conejo lunar» o «en el ombligo de la luna».

Otra interpretación, de acuerdo con la SGG, señala que el nombre deriva de Mexictli, el dios Huitzilopochtli, y significa «en el ombligo del maguey«, lo que resalta el valor que este tipo de agave tenía en las culturas prehispánicas.
Cambiar el nombre oficial a «México» se sumaría a la lista histórica de denominaciones que ha tenido el país: América Mexicana en 1814, Nación Mexicana en 1824 y República Mexicana en 1857.
Cabe recordar que el nombre oficial de nuestro país se inspiró en el vecino del norte y en la unión de sus 13 colonias, y fue adoptado hace poco más de 200 años.
¿Qué pasará con esta iniciativa?
El siguiente paso para aprobar el cambio de nombre oficial a «México» es el análisis de la iniciativa por la comisión, quien decidirá si la modifica o rechaza. Si continúa, la Cámara de Diputados la discutirá y votará.

Para ser aprobada, necesita una mayoría de votos. Luego, pasará al Senado, donde la revisarán y modificarán, de ser necesario. Si ambas cámaras están de acuerdo, se enviará a la presidenta, quien podrá aprobarla y publicarla como ley o rechazarla.
Si la rechaza, el Congreso puede insistir en su aprobación. Sin embargo, el cambio del nombre es más complejo, pues dado que está establecido en la Constitución, sería necesaria una reforma constitucional, la cual debe ser aprobada por dos tercios de ambas cámaras y la mayoría de las legislaturas estatales.
Habrá que esperar para ver si, en esta ocasión, se toma en cuenta la iniciativa o si, en unos años, algún otro diputado la vuelve a proponer como novedad.


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