Apariciones

Dirección de Selecciones: ¿botín o proyecto?  

Por Ignacio “El Fantasma” Suárez

México es el país de los eternos contrastes; un día puedes ser el mejor, la ilusión, el orgullo de todos y al día siguiente la maldición y decepción también de todos. Vivimos en el mundo de la inmediatez, donde estamos tan ansiosos de los éxitos, que cuando estos llegan nos importa poco analizar por qué sucedieron; los vitoreamos, los celebramos, sin importar si el resultado es producto de un proyecto o de la casualidad.   

Así de rotundos somos también cuando llega la derrota, solo criticamos y masacramos sin detenernos a pensar si fue consecuencia de un mal día o un mal proceso. Vivir del resultado, de la inmediatez nos ha privado del análisis, ser un juez implacable en las redes da likes, pero quita objetividad. El periodismo de nuestros días en su mayoría apuesta por el tráfico masivo, fácil de la descalificación inmediata. Aunque muchos lo critican la mayoría de la audiencia, lamentablemente, lo consume y en estos tiempos donde la mercadotecnia manda pues los medios se van por lo lógico: al cliente lo que pida”.  

Juicios exprés

En este futbol nuestro de cada día, la conexión entre el juego en sí y el aficionado se ha convertido en una relación tóxica. Nos volvemos críticos ácidos de la liga Mx, de los juegos moleros de la selección, pero los seguimos consumiendo, unos por afición, otros por devoción, los medios por obligación y otros hasta por morbo. En los tiempos de las redes abundan los verdugos y escasean los analistas porque lo inmediato vende.  

Los lectores pretenden encontrar en un tuit –de solo 280 caracteres–la explicación cual método científico de sus dudas futbolísticas o políticas y eso es imposible.  No les interesa contrastar información, se guían u opinan incluso por el encabezado de la nota, que en la mayoría de las ocasiones se hace con la intención de vender” la información para que el lector de clic, pero que no necesariamente es el fondo o parte medular de la misma. Muchos, por hueva”, opinan solo con base al mismo y seguro nos ha pasado a todos, ¿no?  

Golpe a la cartera

Vaya esta puntualización para explicar lo que sucedió recientemente en el entorno de las selecciones nacionales. Se encadenaron fracasos estrepitosos en las categorías sub-20 y la selección femenil. En ambas, perdieron los boletos a sus mundiales de la especialidad y el boleto a juegos olímpicos ante rivales muy débiles y con todo a favor para obtenerlos, sin muchos contratiempos. En un caso había cuatro boletos y en el otro el premundial se jugó de local.   

El escandaloso fracaso obligó a tomar decisiones rápidas. Doña Tele perdió mucho dinero, no podrán comercializar al menos los 3 juegos de las selecciones de futbol en los juegos olímpicos de Paris en el 2024 y eso es mucho dinero. Recordemos que los derechos totales del streaming y digitales para México los tiene en exclusiva la empresa de Slim, mientras una porción de horas para la televisión abierta los tendrá TUDN y Azteca como sucedió en Japón. El dolor en la cartera, provoco decisiones y sacudidas al árbol. 

De sabios a burros

Apenas once meses atrás, en agosto del 2021, la selección dirigida por Jaime Lozano obtuvo el triunfo ante Japón para ganar una muy valiosa medalla de bronce en los juegos olímpicos. Entonces todo era maravilloso, los jugadores y el técnico, héroes; la comisión de selecciones casi sabia. Estaban en el camino correcto, se dijo de forma unánime.  

Vinieron los cambios, Jimmy quiso probar fortuna en el máximo circuito donde se ganan buenos salarios, le dijo no a Querétaro, Xolos y terminó en el Necaxa. Retenerlo en selecciones fue imposible, por sueldo y sueños, así de simple. Las selecciones menores pueden dar fama, pero no lana, así es en México y el mundo. Se encadenaron el desastre de las eliminaciones y los antes sabios” fueron juzgados ahora como burros y se pidieron sus cabezas.  

Los estrepitosos fracasos no los vislumbraba nadie. A diferencia de la selección del Tata” Martino, criticada por sus formas y resultados, donde la mayoría de los aficionados y especialistas le auguran un fracaso en el mundial, con la sub-20 y la Femenil el recorrido y la percepción era diferente, pues aunque no lucían como próximos campeones del mundo, si para una clasificación sin apuros, al menos.

La guillotina

Torrado llegó a selecciones desde el 2017 para auxiliar y aprender con Dennis De Klose y a su salida se quedó en el puesto. Los primeros años y entre bambalinas su gestión era cuestionada más por sus compadrazgos en la elección y designación de puestos en su equipo de trabajo, que por los resultados. Evidentemente que Torrado y su grupo tienen gran parte de la responsabilidad de lo sucedido, pero ¿a qué grado? ¿Cuáles fueron sus fallas?   

Aunque no existe un manual establecido y estandarizado para definir las funciones del cargo de director de Selecciones Nacionales, en la mayoría de los países del primer mundo futbolístico tienen actividades similares que, a decir verdad, como se maneja nuestro futbol son casi imposibles de cumplir. 

En esta entrega haré referencia a lo que hace Argentina desde hace casi tres años, cuando designaron a Cesar Luis Menotti como director de Selecciones Nacionales para reestructurar por completo todas las categorías que estaban secuestrada por dirigentes y promotores para sacar provecho de ellas, algo que es muy común en el mundo.  

Menosprecio a la edad

Muchos cuestionaron su llegada por su edad: “¿Menotti? ¡El señor debía estar ya en un asilo?” fue lo menos que le dijeron sus críticos. Pero al llamado flaco” no lo llevaron para arrastrar el lápiz elaborando proyectos o para aporrear la computadora descifrando los datos que arrojan los sofisticados programas computarizados que dicen los millennials son el santo grial del futbol moderno.  

No, la idea que tenían en Argentina era muy clara. Menotti no llegaría solo a estudiar y analizar las estadísticas o videos que generan los programas de estadísticas y ediciones de video como Wyscout,  Golstats, Longomatch, FI-UX, Metrica Sports. Si bien estas son herramientas muy valiosas en los tiempos modernos, tampoco son la panacea que muchos dicen que es. Combinarían la modernidad, con la experiencia. La tecnología haría su parte; arrojaría datos, ángulos, cifras, el ojo clínico” de la experiencia, la traducción y la interpretación correcta de esos datos producto de su sensibilidad, eso que la tecnología NO da. 

Jerarquía y calidad moral

De hacer todo ello, se haría cargo un equipo especial que le reportaría para una evaluación en conjunto con el resto de técnico; entonces, ¿Cuáles serían las funciones del director de Selecciones Nacionales? En Argentina consideraron fundamental tener en el cargo una figura con absoluta autoridad moral y sin apremios económicos para NO someterse a los caprichos de los dirigentes ¿Qué dirigente podría cuestionarlo o presionarlo para que llamara a fulano o zutano o dejara de hacerlo?  Si lo hacían, Menotti, los mandaría a la mierda y quedarían exhibidos. Necesitaban un personaje con jerarquía, al que vieran con respeto y no como un simple empleado, eso era fundamental.  

Un primer encargo era decidir o no la continuidad del entrenador nacional de la selección mayor para definir un rumbo. El técnico era Scaloni, pero la prensa y dirigentes presionaban por el muñeco” Gallardo y otros por Simeone. La decisión de continuar o cambiar de timón la tomaría Menotti y lo hizo contra corriente, dando continuidad y nombramiento ya oficial al menos popular y al más joven: Lionel Scaloni, de solo 41 años en aquel 2019 y quien estaba de interino. 

Con el respaldo de Menotti protegiendo sus espaldas y decisiones, el joven técnico argentino procedió al recambio generacional que urgía en la selección mayor. Algunas vacas sagradas” dejaron de serlo, dejaron de aparecer los Agüero, Higuain, Di María, Banega y otros. Muchos entendieron el mensaje, había que ponerse las pilas o serían borrados, sin importar dónde o con quién jugaran.  Primera conferencia de prensa de Menotti como Director de Selecciones | TPANoticias 

Elección de rivales

Otro punto medular es que Menotti tendría la oportunidad de decidir y elegir a los rivales en fecha FIFA que considerara importantes para la selección. De la mano y en conjunto con Word Eleven de Guillermo Tofoni –quien tenía los derechos para la organización de los juegos amistosos de la selección– elegiría contra quién sí, contra quién no jugar y dónde jugaría la selección mayor que más conviniera, sin que lo económico fuera lo predominante. 

Esta empresa es el símil de lo que es SUM para las selecciones mexicanas, solo con la diametral diferencia en la elección de rivales y sedes, porque en este caso. La empresa decide prácticamente todo y hay un casi nulo derecho de veto. Ellos pagan, ellos deciden contra quién nos ponen a jugar.  Un tema insalvable llegue quien llegue. Hay que saber sobrevivir con tumores malignos que producen dinero.  

Proyecto de menores

Menotti puso en la mesa preguntas fundamentales para así elegir el destino de las selecciones menores y para ello habría que definirse qué quería la AFA y sus socios: ¿se buscaría solo ganar títulos mundiales sin importar las formas? ¿Se buscaría consolidar el talento de las joyas que los equipos enviaban a selecciones? ¿Se buscaría definir una filosofía y un estilo de juego en todas las representaciones donde el futbol argentino se sintiera representado? ¿Podría echar sin preguntas a promotores y dirigentes que sobornaban a técnicos de menores para que llamara a sus jugadores y subirlos de precio?    

La respuesta ideal fue que sería maravilloso lograr diseñar una filosofía de juego, que obtuviera la consolidación de los talentos juveniles y que esto provocara en consecuencia la obtención de títulos, un factor y exigencia imprescindible para el aficionado argentino. Lo mejor de aquella charla es que hubo unanimidad en un tema que Menotti consideraba vital: en selecciones menores no había que ganar como fuera, sino respetando esos principios de identidad.  

Certeza y credibilidad

Había que darle credibilidad al proyecto y a los mentores. Había que llevar a dirigir a jugadores capacitados y preparados, pero que sirvieran de referencia también para los juveniles; por eso no extrañó que en selecciones menores aparecieran dirigiendo tipos como Pablo Aimar, Javier Marcherano y otros. Los juveniles sabían quiénes habían sido, los habían visto jugar, serían referencia.  

En México, en la pasada dirigencia de Torrado, muchos juveniles se quejaban y me preguntaban si conocí como jugador a un tal Jorge Tello, quien trabajaba con ellos en selecciones porque era muy malo y parecía no tener ni idea.  No pude darles ni siquiera una referencia, alguien me dijo que había jugado en Tecos, pero ni siquiera me lo pudo confirmar. ¿Eso está bien?  

Como en las tribus, Cesar Luis Menotti haría las veces del viejo brujo” al que acuden los aprendices de hechiceros para obtener un consejo sabio” cuando se encontraran en problemas, lo mismo en la cancha, en lo personal o en lo individual para hablar con algún jugador.  Más que hablar del cómo jugar, era definir los entornos de cada categoría, de cada línea. Nadie se sentía invadido y sí arropado.   

Eso al menos platican los técnicos que hoy integran el clan de selecciones argentinas, que después de mucho tiempo pudieron ganar otra vez una Copa América, que pudieron vencer a Brasil de visitante, que son hoy por hoy a pesar de estar en la etapa del declive de Messi, los grandes favoritos junto a Francia para ganar la Copa del Mundo y que en las menores han definido una filosofía de juego más allá de los resultados. No sabemos que les depare la suerte en Qatar, pero lo que es un hecho es que el futbol argentino se ha reconstruido con éxito.   

Reconstrucción o continuismo

¿México necesita una reconstrucción similar? Sin duda alguna, no sé si siguiendo el modelo de un guía patriarcal, tipo Menotti, que aporte credibilidad moral y jerarquía ante la jauría que es el club de Toby” y su ambición desmedida y su toma de decisiones sin sentido y solo porque son los que pagan.   

A Torrado no por falta de capacidad siempre lo vieron como un empleado más los dirigentes de Doña Fede, los dueños. Y el tata” y su equipo lo veían de abajo hacia arriba, nunca le vieron a Torrado y su equipo tamaños para cuestionar sus decisiones. Por eso, hicieron lo que quisieron, hoy es ya muy tarde para remediar y ese fue un grave problema que en el futuro no debe repetirse, por eso se necesita alguien de jerarquía, peso y credibilidad.    

Tomar la decisión de nombrar un nuevo director de Selecciones no es urgente, lo vital y necesario es definir un proyecto, qué se quiere y para qué. ¿Quieren otro empleado que arrastre lápiz y acate órdenes o un dirigente que decida y defina el rumbo y una metodología?  

Un gran negocio en juego

Las selecciones nacionales en muchos países si no se cuidan son un botín de vivales y significan un enorme negocio clandestino para quien las controla. Hay casos documentados donde se escucha a dueños y dirigentes presionar, mencionar que dan propinas” mensuales y prometen cargos a técnicos de selecciones menores para que les convoquen jugadores y así hacer que suba su precio y venderlos. Y se revela el modus operandi de cómo es que algunos promotores secuestran con sobornos las convocatorias.  

De eso ya hay varios testimonios judiciales en Paraguay, Argentina, Brasil como lo relaté en las entregas de Negocios obscenos”. ¿Sucede solo en Sudamérica? ¿En México no ha sucedido? ¿Nuestro futbol es puro y santo en los negocios obscenos de selecciones nacionales? Las respuestas a estas interrogantes nos harán entender porqué varios dueños de clubes mexicanos empujan con la prensa amiga los nombres de sus candidatos a la dirección de Selecciones. Ellos no buscan mejorar y cambiar el rumbo, ellos buscan quedarse con el botín y el negocio. 

Pero eso se los contaré en una próxima entrega, por hoy se me terminó el espacio.  

«Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Y si no puedes caminar, gatea, pero hagas lo que hagas, tienes que seguir avanzando». 

Martin Luther King 

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