Abdel Fattah al Burhan, jefe del consejo gobernante de Sudán, anunció la disolución del gobierno de ese país y declaró estado de emergencia en ese país después del arresto del primer ministro, Abdalla Hamdok, y de otros funcionarios.
Luego de que se negó a manifestar su apoyo al «golpe de estado», el primer ministro fue detenido y trasladado a un sitio cuya ubicación no ha sido revelada, de acuerdo con el Ministerio de Información. La mayoría de los integrantes del gabinete y dirigentes de partidos políticos también quedaron bajo arresto.
France 24 explica que la Asociación de Profesionales Sudaneses, una coalición de activistas en el levantamiento contra Omar al-Bashir, general y político que estuvo en el poder durante 30 años, pidió a sus militantes que se movilizaran: «cierren todas las carreteras con barricadas, hagan una huelga general de trabajadores y no cooperen con los golpistas y utilicen la desobediencia civil para enfrentarlos«.
Una acción similar provino del Ministerio de Información que llamó a la población sudanesa a bloquear «los movimientos militares que pretenden detener la transición democrática. Alzamos nuestras voces para rechazar este intento de golpe«.
El medio ruso RT informa que miles de personas han salido a protestar a las calles contra el golpe militar; también reporta que al menos 12 personas resultaron heridas en los enfrentamientos afuera del cuartel general del Ejército de la capital de Sudán, Jartum.
La agencia Reuters, con sede en Reino Unido, señala que fuerzas conjuntas del ejército y de las Fuerzas de Apoyo Rápido —un grupo catalogado como paramilitar— restringieron la movilización de civiles; simultáneamente, manifestantes que llevaban la bandera del país quemaron neumáticos en diversos puntos de Jartum.
Ciudadanos también reportaron que el servicio de internet estaba suspendido y que los soldados interrumpieron sedes de radio y televisión.


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