El gobierno engaña a la gente como a niños, el olvido colectivo es garantía del incumplimiento de las palabras, a manera de ejemplo el no aumento al costo de la gasolina ─difundido con spots alusivos a la promesa en su momento de posicionamiento social─, con la continuidad de hechos nuevos que agravian a las mayorías (aumento a precios del gas, luz eléctrica, canasta básica, transporte, vestido, educación, aumentos miserables al salario, ausencia de trabajos bien remunerados por mencionar algunos), aunados a la tremenda corrupción e impunidad gubernativa difundidas en todos los niveles de gobierno, han irritado la precepción social que se conforma con desahogarse inicialmente en las redes sociales.
Con las reformas estructurales del pacto para “joder” a México impuestas por el PRI, PAN y PRD, en su momento desde la cúpula enquistada en el poder aseguró bienestar para los mexicanos, en particular la energética, los medios al servicio del poder en turno se encargaron de difundir bienestar y mejores condiciones de vida para los habitantes de este país que no despiertan ante los abusos del pequeño grupo que se ha adueñado del poder político y económico para su beneficio.
Ahora resulta al fin y al cabo las palabras se las llevó el viento, el precio de la gasolina en dos mil diecisiete se va a fijar desde cuatro indicadores: tipo de cambio del dólar, precio del petróleo, impuestos y costos de logística (producción, transportación, almacenamiento y distribución); los aumentos se determinarán semanalmente y por día desde el 1 de enero de 2017, la gran responsable de soltar la guillotina asesina de la economía y del prometido bienestar jamás cumplido lo hará la Secretaría de Hacienda, responsable único de fijar los precios máximos de los combustibles que variaran en horas por el comportamiento del dólar.
La apuesta del gobierno es la inamovilidad social, una consecuencia inmediata de la educación recibida por los mexicanos que no permitió aprendizajes de seguimientos de indicadores simples como los aumentos que ha sufrido el precio de la gasolina desde que inició este sexenio caracterizado por la demagogia y realidades puestas al descubierto que mantienen el enojo de la gente; es casi seguro que la población no recuerda cuanto costaban el diésel y las gasolinas en diciembre de dos mil doce.
Vale la pena recordar los precios para intentar entender si la reforma energética ha beneficiado al mexicano que carga gasolina a su auto una o dos veces a la semana, para compararlo con el discurso gubernativo.
En dos mil doce el 30 de noviembre la gasolina magna se compraba en $10.72 el litro, la premium en $11.28 y el diésel en $11.08; en diciembre ya con el gobierno actual la magna aumentó a $10.81 el litro, premium a $11.37 y el diésel costaba $11.17 por litro, un aumento de nueve centavos en ese mes.
En dos mil trece los aumentos fueron mensuales, en enero de ese año la gasolina magna subió a $10.92 el litro, la premium a $11.48 y el diésel a $11.28 el litro; para el mes de diciembre de ese año los precios fueron los siguientes, la gasolina magna llegó a un costo de $12.13 el litro, la premium a $12.69 y el diésel ascendió a $12.49; el aumento total en cada uno fue de $1.21 pesos anual.
En dos mil catorce los aumentos continuaron en el mismo ritmo, de manera mensual, en enero de ese año la gasolina magna subió a $12.32 el litro, la premium a $12.90 y el diésel a $12.73 el litro; en el mes de diciembre los precios ya costaban lo siguiente: la gasolina magna llegó a un precio de $13.31 el litro, la premium a $14.11 y el diésel ascendió a $13.94; el aumento total nuevamente fue en cada uno de $1.21 pesos anuales acumulado.
En dos mil quince con bombos y platillos el gobierno anunció que la gasolina únicamente tendría un aumento anual, la gasolina magna llegó a un costo de $13.57 el litro, la premium a $14.38 y el diésel ascendió a $14.20; el aumento total anual ahora fue de 27 centavos, que cobrados desde enero se compensó el aumento de $1.21 de los dos años anteriores, esto debido a la cantidad de litros vendidos en el país, sin olvidar que ese año fue la de mayor caída de los precios del petróleo a nivel internacional.
Este año dos mil dieciséis con la gente festejando navidad y año nuevo, entusiastas en la esperanza de tiempos mejores, los aumentos continuaron, al mes de diciembre la gasolina magna subió a $13.98, la premium a $14.81y el diésel a $14.63 el litro; que se traduce en un aumento total de 43 centavos anuales acumulado.
No se puede omitir mencionar que entre diciembre de dos mil doce y enero de dos mil trece se dio un aumento de 11 centavos; entre diciembre y enero del año siguiente dos mil catorce los mexicanos pagaron 19 centavos más en la magna, 21 más en la premium y 24 centavos más en el diésel; en los mismos meses entre dos mil catorce y dos mil quince el aumento fue de 26 centavos.
En 2017 con la última campanada del año que termina el precio de la gasolina subirá entre el 15 y 20 por ciento, el precio dependerá de la determinación de la Secretaria de Hacienda y del tipo de cambio y precio del petróleo, sin embargo se espera un aumento en la gasolina magna de 13.98 pasará a 16.07 pesos, la premium de 14.81 a 17.03 pesos y el diésel de 14.63 pesos a 16.82 pesos por litro; un aumento de más de $2 pesos sin contemplación alguna con incrementos mensuales posteriores.
Con estos datos en ¿dónde quedó la promesa de mejora para la población con la reforma energética?, los consumidores pagarán el precio que se establecerá y todo quedará en un vil engaño para los ciudadanos, no para el gobierno, quien tendrá mayor recaudación en este concepto.
Por estas razones luchemos por un Estado de México y un México sin corruptos, sin impunidad.


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