Ecatepec y Huixquilucan: el tablero real

En 2027, quien ordene Ecatepec no habrá ganado una alcaldía: habrá ganado medio tablero del Edomex. En Huixquilucan, el fondo es claro: está en riesgo el control político de la región
enero 13, 2026

■ Ecatepec define el 27;
■ La disputa interna de la 4T;
■ La bolsa legislativa;
■ Huixquilucan en riesgo;
■ Claudia Sánchez, el antecedente incómodo.

Ecatepec: la elección que define el 27

No hay exageración ni retórica inflada: Ecatepec será la elección más relevante del Estado de México en 2027. Lo dicen los números. Con más de 1.6 millones de habitantes, concentra cerca del 10 % del padrón estatal y, en escenarios competidos, puede aportar entre 450 y 500 mil votos efectivos, una masa crítica capaz de inclinar cualquier resultado cerrado. Es, además, el municipio con mayor densidad de secciones electorales, donde la operación territorial pesa más que el discurso. Ecatepec no se gana en redes ni en conferencias: se gana en calle, estructura y control del día D. A eso se suma su valor simbólico: quien gobierna Ecatepec no solo administra un ayuntamiento, administra narrativa de poder y credenciales para proyectos mayores. Por eso, todos lo miran, todos lo disputan y casi nadie lo entiende. En 2027, quien ordene Ecatepec no habrá ganado una alcaldía: habrá ganado medio tablero del Edomex.

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La disputa real: Ecatepec se juega dentro de la 4T

Todo indica que la ventaja inicial la tiene la alcaldesa en funciones, Azucena Cisneros Coss, no por carisma ni épica, sino por el activo más subestimado en política: el control institucional del territorio. Gobernar Ecatepec da visibilidad cotidiana, manejo de agenda local y relación directa con estructuras que no aparecen en encuestas pero sí el día de la elección. Enfrente vuelve a aparecer su archienemigo político, Fernando Vilchis, con base propia, narrativa de confrontación y vocación de choque. A ese duelo se suma un factor nuevo: Zaira Zedillo, figura joven, en crecimiento y funcional para quienes buscan renovación sin ruptura. La lectura es clara: la batalla por Ecatepec no será contra la oposición, será interna, entre corrientes y proyectos que conviven bajo el paraguas de la 4T. El reto no será ganar, sino salir enteros del proceso.

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La bolsa legislativa

Ecatepec no solo disputa una presidencia municipal: disputa una de las mayores concentraciones de poder legislativo del Edomex. En cada proceso electoral, el municipio coloca seis o más escaños entre la Cámara local y el Congreso federal, combinando mayoría relativa y primeras minorías. Esa bolsa convierte a Ecatepec en un nodo estratégico para cualquier proyecto estatal o nacional. Quien controla el municipio no solo gana territorio: incide en la correlación de fuerzas legislativas, en la integración de bancadas y en la negociación presupuestal. Por eso, las candidaturas a diputaciones no se reparten como premios de consolación: forman parte de un sistema de equilibrios y compensaciones conectado a la disputa por el Ayuntamiento. En Ecatepec, las curules no acompañan la elección municipal: la condicionan.

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Huixquilucan: el miedo a perder el bastión

En Huixquilucan, el PAN ya definió su carta: Enrique Vargas del Villar ha anunciado que está dispuesto a dejar el Senado para competir por la presidencia municipal y relevar a su esposa, Romina Contreras Carrasco, cerrando así el ciclo de control familiar. Pero, en 2027, las condiciones serán otras. El desgaste es evidente y la preferencia por Morena crece. Vargas lo sabe. Por eso, se refugia en redes sociales, difundiendo encuestas patito que le otorgan ventajas irreales, imposibles de sostener hacia el 27. No es seguridad: es defensa preventiva. El fondo es claro: está en riesgo el control político de la región.

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Claudia Sánchez: el antecedente que explica el temor

Mujer sonriente con cabello corto, vistiendo un blazer verde sobre una blusa blanca. Fondo blanco simple.

Conviene recordar quién es Claudia Sánchez Juárez. En la elección federal pasada derrotó a una excandidata presidencial, Josefina Vázquez Mota, y no solo en las urnas: también en tribunales, luego de que el triunfo fuera ratificado tras una impugnación masiva que no logró revertir el resultado. No fue un accidente ni arrastre: fue estructura, voto y resistencia jurídica. A eso se suma un dato incómodo para el panismo: Claudia Sánchez conoce desde dentro al PAN, sus reflejos y sus puntos débiles. Si pudo derrotar a una figura nacional con recursos y exposición, la pregunta en Huixquilucan es inevitable: ¿por qué no podría vencer a Vargas? Hoy, milita en el PVEM, pero la aritmética política es evidente: un acuerdo con Morena y el PT es posible, funcional y estratégico para cerrar uno de los últimos reductos emblemáticos de la derecha en el Edomex.

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