El estado que más votos aportó en 2018 al histórico triunfo de Andrés Manuel López Obrador fue el Estado de México con 4 millones 373 mil. Todo está dispuesto para que se rompa ese récord en un par de semanas, y que su contribución para que una mujer por primera vez en la historia gobierne México sea de al menos 5 millones de votos. Sheinbaum arrasará en territorio mexiquense con una ventaja de hasta 4 a 1 en algunos municipios.
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El efecto AMLO-Sheinbaum impulsará el triunfo de Morena y aliados en municipios históricamente complicados o perdidos. No habrá voto diferenciado y eso favorecerá sustantivamente a los candidatos de la 4T más débiles o que compiten en territorios dominados por la derecha. Hasta los candidatos más malos de Morena, que no son pocos, tienen altas probabilidades de triunfo.
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El que terminará de desfondarse es el PRI. De acuerdo con todas las proyecciones, será el que más votos perderá, quizá medio millón o más. En las presidenciales de 2018, su candidato José Antonio Meade apenas pudo reunir un millón 548 mil votos con un priista en la gubernatura del estado, entonces Alfredo del Mazo. Hoy, difícilmente podrá llegar al millón.
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El PAN también caerá. En la presidencial anterior, Ricardo Anaya recibió de los mexiquenses un millón 549 mil votos, pero las proyecciones del propio líder real del panismo local, Enrique Vargas, son, en el plano optimista, de solo un millón de votos. La previsible derrota de Xóchitl arrastrará a sus candidatos en municipios de clase media.
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Un dato para alentar el optimismo es que las previsiones sobre participación ciudadana rondan entre 60 y 63 por ciento del padrón electoral estatal, serán elecciones muy concurridas. La claridad de los dos proyectos incentiva a la gente a salir apoyar en lo que cree y quiere.

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