El 29 a trompicones

En política, quien aspira, suspira y transpira no improvisa. Cultiva. Teje. Calcula. Porque las candidaturas no se anuncian, se consolidan en silencio
febrero 26, 2026

La aritmética de las lealtades

En política, no hay sobremesas inocentes. Se empieza a notar una cercanía constante entre el secretario de Desarrollo Social, Juan Carlos González Romero; el titular de Finanzas, Óscar Flores Jiménez, y algunos perfiles estratégicos del gabinete. Coincidencias públicas, sincronías administrativas, afinidades que en el ecosistema mexiquense no se leen como simple cordialidad. Desarrollo Social construye territorio; Finanzas controla el pulso del gasto. Es una combinación que no suele darse al azar. Juan Carlos no ha escondido su horizonte: 2029. Y, en política, quien aspira, suspira y transpira no improvisa. Cultiva. Teje. Calcula. Porque las candidaturas no se anuncian, se consolidan en silencio.

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El viejo lobo y el mar abierto

Hay trayectorias que no se resignan a la orilla. Juan Hugo de la Rosa, hoy al frente de la Secretaría de Movilidad, conoce las mareas del poder mexiquense desde hace décadas. Movilidad no es oficina técnica: es concesiones, rutas, sindicatos, permisos, territorio y presión social. Durante años, acarició una posición con proyección estatal; ahora, la tiene. Desde ahí puede dialogar con transportistas, alcaldes y operadores regionales. Quien controla el tránsito controla conversación. Y quien acumula interlocución empieza a verse viable. Su anhelo de competir por la gubernatura deja de ser sobremesa para convertirse en cálculo. El mar está abierto.

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Los alcaldes que ya se midieron el traje

En los municipios ya hay al menos un par de alcaldes que se sienten con capital suficiente para inscribirse —aunque sea en voz baja— en la conversación del 2029. No lo niegan. No lo esconden. Simplemente actúan como si el siguiente escalón fuera natural. Ambos militan en Morena y gobiernan demarcaciones estratégicas, con presupuesto relevante y visibilidad constante. Han entendido que la alcaldía no es meta, es plataforma. Se mueven, recorren, aparecen, tejen. En política, el primer paso es creerse viable. Y cuando dos lo hacen al mismo tiempo, el ruido deja de ser casualidad.

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Dos agujas y una ruptura silenciosa

Dicen que dos agujas no pueden picarse sin que una termine doblada. La relación entre Enrique Vargas y Fernando Flores dejó de ser tersa desde aquel informe municipal en diciembre donde el invitado de honor fue Alejandro “Alito” Moreno. El gesto no fue protocolario, fue político. Ahí se trazó una raya que parecía menor, pero no lo fue. Hoy, esa fractura complica el plan de Flores para impulsar a Iraí Albarrán, su esposa, como candidata del PAN en Metepec. Sin respaldo pleno del liderazgo estatal, la ruta interna se vuelve áspera. Mientras tanto, Everardo Padilla asoma como carta del panismo tradicional. En política, los desplantes no se olvidan; se administran.

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El reyecito desplazado

Hubo un tiempo en que Maurilio Hernández controlaba el Congreso mexiquense a su antojo. Agenda, posiciones y presupuesto. La caja y la tribuna. Durante años fue reyecito de recinto. Hoy, es diputado raso. Y el descenso no es simbólico cuando se viene de firmar cheques y repartir espacios. Esa degradación explica buena parte de la tensión actual. Higinio Martínez, su fraterno gurú, no perdona lo que interpreta como desplazamiento y maltrato político por parte de Paco Vázquez, hoy operador central del Legislativo. La fricción no es doctrinal; es de jerarquía. Y cuando el mentor siente que tocaron a uno de los suyos, la disputa deja de ser institucional.

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