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El  Miguelazo

Ahora si la metió hasta adentro (la pata claro), y bueno como que no le hicieron tanto escándalo como con lo de que Monterrey era un estado, o con lo de los tres libros en campaña, o el infrastucchure, no, la más reciente metida de pata del ciudadano Presidente es todavía muchísimo más preocupante, absurda y alarmante, porque (como si hiciera falta), pinta de tamaño completo una vez más tanto al partido en el poder y su muy particular estilo de hacer gobierno, como al ciudadano presidente de la república.

 

Y que dijo que es tan indignante y preocupante, pues nomás la punta diga de que desechó y descalificó de plano los datos más recientes del INEGI, dando los suyos propios de su discurso hecho en Los Pinos como el bueno, nos muestra a ese viejo presidente soberbio del cual su palabra es la ley, omnipresente y omniconsciente, que todo lo sabe y todo lo puede, que a golpes de verborrea, de discursos huecos y de su voluntad, puede cambiar así como así la realidad y si esta no se ajusta a lo que dice el señor, pues la realidad está equivocada.

 

Pareciera que ooooootraa vez, cada que inicia un sexenio y el señor presidente asume su poder, pierde totalmente contacto con la realidad y todo lo que se ha construido en materia de instituciones del país, simplemente no existe o no sirve para nada. Los mexicanos tenemos décadas construyendo con metodologías más menos serias y con el esfuerzo de miles de mexicanos y a un costo multimillonario, instituciones más menos confiables como la que tenemos en cuestión, para que el todopoderoso señor de los pinos, lo descalifique con una facilidad increíble cuando se habla de recuperación económica.

 

Decía Don Adolfo López Mateos que los dos primeros años del sexenio todo mundo te decía que eras un Dios, los siguientes dos te sentáis un dios y los últimos dos simplemente eras un dios, y bueno, toda la claqué canta loas como en el otro chiste de que preguntan si los cocodrilos vuelan, a lo que se responde claro que no, que quien dijo esa pendejada, el señor Presidente claro, ahhhhh, es que vuelan bajito, bajito; pareciera que con la economía a pesar de las siglas de INEGI, así esta volando: bajito, bajito.