El cúmulo de malquerientes de Raymundo es grande y variopinto

El cúmulo de malquerientes de Raymundo es grande y variopinto
No hay que perder de vista al director del DIF, Miguel Torres, uno de los más leales y eficaces colaboradores del gobernador Alfredo Del Mazo

Al alcalde toluqueño le tienen mala voluntad. Muchos de sus problemas son con sus naturales adversarios políticos, los medios de comunicación a quienes canceló contratos de publicidad, grupos de interés a los que quitó privilegios en la nómina del ayuntamiento, proveedores a los que dejó de comprar y perdieron jugosos contratos. Sí, el cúmulo de malquerientes de Raymundo es grande y variopinto, pero no son mayoría y el municipio, a pesar de todos sus problemas –la mayoría heredados– tiene gobernabilidad. Ha sido un año muy complicado, se tambaleó, pero no cayó. Lo que sigue, por bien de la capital, debe ser mucho mejor.

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Los siguientes dos años serán muy complicados, son electorales y suele suceder que los alcaldes y sus cabildos se distraen –por no decir, se desvían– en el tema. La clase política se desbordará para influir, primero, en la sucesión en la gubernatura y, después, en el relevo en la presidencia de la república, las senadurías, las diputaciones y los intentos de reelección. No son buena noticias para los habitantes que padecerán un déficit de atención de sus autoridades. 

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A los directores de las escuelas y facultades de la UAEMex los designa el Consejo Universitario. Esa es la verdad legal. La verdad política indica que es el rector quien decide. La consultas a los sectores, son solo eso, consultas, no mandatos. La universidad no es y no debe ser una arena política. En la Facultad de Derecho no habrá mayor problema y terminará siendo dirigida por quien el rector Barrera sugiera y el CU confirme. Así es la realidad, guste o no.

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Desde hace mucho tiempo, en las fiestas navideñas, el gobernador en turno suele convocar en la residencia oficial a la alta burocracia del gobierno, de directores para arriba. Allí, formados en turnos por secretaría, pasan desfilando uno por uno a recibir del mandatario una felicitación y un sobre o cheque con el llamado bono de fin de año, que suele ser generoso; depende del rango, pero puede ir desde 30 mil pesos hasta 300 mil o más. Son las mieles del poder que todavía perduran.

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No hay que perder de vista al director del DIF, Miguel Torres, uno de los más leales y eficaces colaboradores del gobernador Alfredo Del Mazo. Torres es uno de los más altos perfiles políticos del delmacismo caracterizado por la tecnocracia. Podría ir a la Cámara de Diputados o empezar a trabajar para una alcaldía. Tiene futuro.