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¿Tlayuda? No, aquí te contamos la historia del huarache de Toluca

Corre el año de 1915, las familias toluqueñas sufren el desabasto de alimentos y entre las carencias de las familias más pobres surge un nuevo platillo del ingenio de las madres en apuros

En redes sociales se viralizó la historia de una mujer de Toluca que llevó a vender los tradicionales huaraches al aeropuerto internacional Felipe Ángeles. Algunos medios lo llamaron tlayuda. ¿Sabes cuál es la historia de este delicioso alimento? Aquí te lo decimos.

“El huarache es un platillo de guerra; un platillo que surgió en 1915, exactamente en 1915, porque hubo mucha hambre en ese año. Un año denominado por algunos como el año de la chinga”, narra la historiadora de Toluca, Georgina Flores.

La docente de la Facultad de Humanidades de la UAEMex explica que el huarache representa la verdadera comida típica toluqueña. Este es un platillo forjado por las madres del cerro de La Teresona en una de las épocas más duras del México post revolucionario. Ellas improvisaron la comida para sus familias con lo que tenían a la mano, así surgió el huarache.

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“Finalmente, 1915 fue el ‘año del hambre’, año del dislocamiento de la producción y el abasto, el más cabal indicador de que el vendaval de la revolución había tocado fondo… mujeres con canastas vacías recorren los mercados de la ciudad solo para encontrarlos cerrados; caminan todo el día”, reza Aguilar Camín en su libro “A la sombra de la Revolución Mexicana”.

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Vendedora de huaraches en La Teresona. Fotos: Víctor Castillo

Escasez de alimentos, el origen del huarache en Toluca

En Toluca, la situación era idéntica a la que describe Camín para la Ciudad de México. “En el centro –donde hoy es el Teatro Morelos– había un mercado, el mercado de flores, y cerca había un pósito. Los pósitos eran como las alhóndigas chiquitas, eran como grandes bodegas para una población determinada donde guardaban el maíz. En Toluca lo que hicieron fue decirle a la gente que fuera y por familia les daban un cuartillo de maíz, ¡imagínate, por familia! Mi abuela tenía 8 hijos, un marido y ella, ¡eran 10!, explica Georgina Flores.

La escasez de alimentos no era igual para todas las familias. Las más pobres, las que vivían en el cerro, tenía que ingeniárselas para procesar el maíz. “¿Cómo lo iba a llevar al molino?, les iban a cobrar. Entonces, con su cuartillo de maíz lo que hacían era poner su fogón; poner las tres piedras la leña o un bote donde hacer el nixcómil y luego moler el maíz, pero quedaba martajado, no quedaba bien molido, quedaba como duro”, así surge la tostada que conocemos hoy en día.

“¿Qué más tienen en La Teresona?, nopales, entonces van cortan los nopales, los ponen a hervir, a cocer, los limpian, cualquier yerbita que tienen por ahí. También, chiles secos tienen, ¿qué hacían? Hervirlo junto con los nopales y molerlo en el metate igual que la masa; ¿qué le pones?, le pones una embarrada de frijoles, los frijoles están molidísimos también, tus nopales, las hierbitas que encontraste, no necesariamente cilantro, y el chile. Es un platillo de guerra”.

El huarache, un medio de sustento para las familias

La señora Graciela Santa María, oriunda de la Teresona y vendedora de huaraches desde hace más de 50 años, es testigo del origen del huarache en Toluca.

“Yo empecé a la edad de 10 años a hacer mis tostadas, los hacíamos en metates porque no había molino. Lo hacíamos a mano, molíamos la masa, poníamos el nixcómil poníamos el metate para hacer las doraditas y nos íbamos a vender. Donde ahorita es el botánico [Cosmovitral] era el [mercado] 16, en el Hidalgo también nos íbamos a vender”, cuenta.

La tradición se ha vuelto el sustento de decenas de familias en La Teresona, quienes el pasado 12 y 13 de marzo celebraron la sexta feria del huarache, en el cerro, lejos de los mercados tradicionales donde solían vender.

Qué lástima que los quitaron del Cosmovitral y que los hayan refundido por ahí, porque eso era parte de la gastronomía tradicional de Toluca”, finaliza la historiadora.