El Miguelazo

Apenas le leí a un amigo la frase de nacionalismo de estadio, con motivo de los recientes premios Óscar que recibieron  tres mexicanos y la avalancha mediática alrededor de ello, a ver nenes, no, nosotros no ganamos nada de nada, que si Cuarón dirigió de muy buena manera la película de “gravity” y una excelente película de Harry Potter y la princesita, también dirigió la vomitiva y tu mamá también, así que si hablamos más de sus logros  a nivel nacional le aportó más al cine gringo que al mexicano, si, si, ya se están rasgando las vestiduras, pero al final del día nadie en su sano juicio le daría un Oscar a una película como “american pie”, o “norbit”, o mi pobre angelito. En este caso se reconoció el trabajo individual de un cuate dirigió una película y listo, no es para cantar victoria por los laureles nacionales, que nuestras cámaras no se cubrieron de gloria.

El problema de fondo es ese nacionalismo de estadio, que nos lleva a celebrar un éxito de un individuo mexicano como si fuera de la Patria toda, y la buena distracción mediática que eso representa frente a asuntos de verdadera importancia como el dispendio de recursos públicos para mantener a una casta de sanguijuelas ignorantes y voraces (con sus honrosas excepciones que también hay en este país políticos que si trabajan, poquitos pero si los hay), o en ese dispendio de recursos en obras faraónicas  y ociosas (véase el centro de Toluca en exactamente seis meses, el falo bicentenario, o los portales de unicel y aluminio en un par de años).

Que de manera preocupante veo que se gobierna a punta de ocurrencias, de propuestas de gobierno a partir de dispendio o peor aún de buenísimos negocios con los cuates, presta nombres o familiares (nomás rásquenle un poquito a quien surte a más de un municipio empezando por Toluca de las espantosas y peligrosas boyas o bolardos y los topes plásticos y se van a llevar una sorpresota); vamos pues que  no veo rumbo y sigo viendo corrupción y “bisne”. Y  mientras la justicia y el estado de derecho duermen el sueño de los justos, cada vez hay más auto defensas con rifles de asalto.

Y no omito la oportunidad de felicitar al Dr. Jorge Olvera García, Rector de la UAEM, uno de los políticos que esta haciendo bien las cosas, ahí si veo rumbo.