Tenía algunos años que no escuchaba el radio en el auto y solamente me limitaba a escuchar discos o música que me gusta en el bendito iPod, pero desde hace un par de semanas a la fecha cuando voy por las mañanas en camino a dejar a los niños a la escuela, me ha dado por escuchar el noticiero de Carmen Aristegui, y bueno, que mujer!!, buenas entrevistas, trabajos periodísticos interesantes, ella es una mujer culta y articulada y ciertamente tiene los pantalones donde van.
A que pensaron que sólo iba a escribir de Aristegui…pues no, a pesar de que su noticiero es interesante, bastante informativo, muy polémico (si, no falta el asno que toda la realidad la interpreta a partir de análisis ramplones en la lógica de: es que odia a Calderón, es que esta motivada políticamente, es que ya la maicearon), no, yo de lo que quiero hablar es del resto de lo que he escuchado.
No se ustedes, pero estoy convencido de que los alemanes se sentían igual que nosotros oyendo el radio durante el nacional socialismo (nazismo para los cuates), por que?, bueno es que al igual que los nazis, el gobierno mexicano no informa ni publicita, hace pura propaganda.
No es acaso lo mismo?, claro que no la publicidad es útil y sirve a los ciudadanos, la propaganda es ociosa y sirve para generar imágenes de los gobiernos por medio de la desinformación y la manipulación barata; hay muchos ejemplos y tela de donde cortar, ya que alrededor del cincuenta por ciento de lo que se escucha en los cortes son spots gubernamentales de un poder o de otro, tomemos una sola de estas perlas: la cámara de diputados, afirma que están trabajando por "nuestros niños", los hermosos "niños mexicanos", y por ello combatirán el horroroso flagelo de la obesidad, regulando y prohibiendo la publicidad de la comida chatarra, que es la que los pone gordos……de veras?, es la publicidad?, no tiene nada que ver que las empresas la oferten, los padres la compren y los nenes se lo metan en la trompa?, si en verdad su interés es por la salud y en combatir a la obesidad porque no se prohíbe de plano dárselas a los niños, igual que el alcohol o los cigarros, que sólo puedas comprarte un gansito y una coca si eres mayor de edad.
Si de veras el interés fuera por la salud, encuentro así a vuelo de pájaro más de veinte cosas a hacer antes de prohibir la publicidad si fuera en serio el argumento, pero no lo es, si el problema es que la obesidad infantil se combate prohibiendo publicidad de comida rápida, como para cuando podemos esperar que se combata la estupidez ciudadana, retirando los mañosos e idiotas spots de los diputados. Si una solución es buena para la gordura la otra es excelente para la estupidez.


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