El Miguelazo

Y bueno, que hoy día todo es fútbol y todo es el mu dial y toooodo es Memo Ochoa el súper jugador (según yo sé y entiendo cuando un portero es el héroe de un partido de fútbol y no un delantero, significa que el otro equipo jugó mejor para intentar meter más goles, pero en fin), así es que en esta línea de ideas, pues hablemos de fútbol. El fútbol es uno de los deportes y espectáculos más populares a nivel mundial, debido a que es de lo más fácil jugarlo (cualquier cosa patearle en cualquier espacio físico y
junio 18, 2014

Y bueno, que hoy día todo es fútbol y todo es el mu dial y toooodo es Memo Ochoa el súper jugador (según yo sé y entiendo cuando un portero es el héroe de un partido de fútbol y no un delantero, significa que el otro equipo jugó mejor para intentar meter más goles, pero en fin), así es que en esta línea de ideas, pues hablemos de fútbol.

El fútbol es uno de los deportes y espectáculos más populares a nivel mundial, debido a que es de lo más fácil jugarlo (cualquier cosa patearle en cualquier espacio físico y con cualquier número de jugadores ya armó una cascarita), y (esto no lo entiendo del todo) es un espectáculo multimillonario que genera e inspira pasiones entre millones de aficionados.

En México es a mediados del siglo XX que el fútbol profesional es promovido tanto por empresarios que ven en el un muy buen negocio, como por los políticos (en ese entonces todos priistas, casi como hoy, que el que no es priísta abiertamente es priísta de closet como Neto Cordero y sus recientes lapsus) que encuentran en el fucho un efectivísimo instrumento de control social, masificando y promoviendo la liga mexicana, fanatizando a los hambreados de México para generar el muy utilizado pan y circo de los cesares romanos.

Ahora bien que de lo que esta pasando en Brasil hay una cantidad inmensa de elementos de aprendizaje para todo el mundo, y particularmente para nosotros los mexicanos: primeramente podemos observar de que manera el mundial es un excelente negocio para la FIFA, para los anunciantes, patrocinadores y jugadores que se van a llevar sus euros, dólares, pesos o lo que sea que cobren por ir a correr sudorosos tras de una pelota por algunas horas en un par de semanas, ganando lo que un científico mexicano gana en poco más de una década. Pero este buen negocio no lo es tanto de manera directa para los brasileños, que ni con la derrama económica del turismo mundialista, recuperará lo que le costó al país, toda la inversión en infraestructura que en más de un caso quedará ociosa después del mundial. Y habrá que ver las denuncias de corrupción que se hacen desde Blatter, pasando por Dilma hasta el "Rey" Pelé.

Las grandes y pequeñas marcas en todo el mundo están colgadas del fenómeno mundialista de tal suerte que hoy desde las pantallas de televisión, los paquetes de los restaurantes, los autos, las afores, los calzones, los condones, los bisteces y todo lo que sea anunciable es mundialista, con lo que comprobamos que la importancia de que México llegará al mundial es económica por un lado y un efectivo distractor de las reformas de leyes secundarias importantísimas en nuestro país.

Y de las cosas verdaderamente buenas que le podemos encontrar al mundial, son las buenas lecciones y prácticas de aficionados como los japoneses que terminando un partido limpiaron ellos mismos el estadio, imágenes que contrastan con los barbajanes mexicanos robándose las cheves, con lo que como todo fenómeno social, tiene sus claroscuros, yo?, yo no veo el fútbol.

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