Estoy a punto de explotar por tanta spotitis, hasta pareciera que ya estamos en año electoral otra vez, miles de millones de pesos para decirnos que estamos muy bien, cuando la realidad dice otra cosa y el señor secretario de gobernación dice que ahí la llevamos, que los problemas de inseguridad nomás no se resuelven del todo pero que el jeque de Michoacán…perdón, el comisionado de Michoacán ya casi resuelve la violencia.
Yo me pregunto que pasaría si los políticos se dieran una vuelta por las ciudades sin guaruras, sin camionetas blindadas, sin choferes y sin helicópteros, si usaran de vez en cuando el transporte público, si tuvieran que pagar con un sueldo proporcional a su trabajo (sería bajito bajito), agua, luz, gasolina, gas, transporte, si mandaran a sus hijos a las escuelas públicas o tuvieran que ir a hacer uso de los servicios públicos de salud.
Se darían cuenta que el país de los spots que promocionan que vamos bien, que el país de los sueldazos y los bonos, de los impuestos pagados por partidas presupuestales, camionetas con gasolina, casetas, choferes, seguros mantenimiento pagado por otros; desde una gripa, un chorrillo o un cáncer son atendidos y pagados para ellos y sus familias con dinero público, no son los de las mayorías del país; ¿tendrían intención de sacar al perro de la milpa?,
¿Se pondrían las pilas para trabajar con eficacia y honradez?.
Que soñar no cuesta nada, que estos caballeros son una casta aparte, herederos de todos los privilegios, que somos sus peones modernos que debemos agradecerles….realmente no se que habría que agradecerles, pero ellos así lo sienten, que me siento atrapado en una novela de Luis Spota, que no se le ve fin a la danza de los millones, que trabajo poco a poco para cambiar las cosas, ¿que soy un pesimista?, por supuesto, los optimistas están encantados con lo que hay.


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