El Miguelazo

Pues que ahí viene el huracán…que es el más grande, peligroso y potencialmente destructivo de la historia de la humanidad, tuvo casi tintes apocalípticos de acuerdo a la versión oficial, a las imágenes dantescas de los satélites y a las declaraciones de agencias nacionales y extranjeras, y como hace mucho tiempo no teníamos en México, corrimos con suerte.     Si, con suerte de que la zona destructiva de los vientos era relativamente pequeña, de que tocó tierra en una zona casi despoblada o por lo menos con poca concentración de población e infraestructura, que terminó impactando con la sierra
octubre 28, 2015

Pues que ahí viene el huracán…que es el más grande, peligroso y potencialmente destructivo de la historia de la humanidad, tuvo casi tintes apocalípticos de acuerdo a la versión oficial, a las imágenes dantescas de los satélites y a las declaraciones de agencias nacionales y extranjeras, y como hace mucho tiempo no teníamos en México, corrimos con suerte.

 

 

Si, con suerte de que la zona destructiva de los vientos era relativamente pequeña, de que tocó tierra en una zona casi despoblada o por lo menos con poca concentración de población e infraestructura, que terminó impactando con la sierra y eso diluyó su gran poder, que no se quedó estacionario, vamos, mucha suerte, que el gobierno hizo su trabajo mandando al ejército, la Marina, a la gente de CFE y alertando a la sociedad, bueno, pues es su trabajo y para eso les pagamos, para que lo hagan bien.

 

 

Todas las acciones (pagadas con dinero público), iban muy bien, hasta que el saldo blanco (que resultó producto de falta de información, ya que si hubo muertos, afortunadamente pocos para la magnitud del meteoro) se le atribuyó de acuerdo al presidente a la fe y buena vibra de los mexicanos (la fe en contexto Judeo cristiano es incompatible con la muy pagana «energía» conceptos al parecer misteriosos para el discurso presidencial).

 

 

Lo que es cierto es que los mexicanos (no es todas partes) hemos aprendido a la mala sobre lo que implica la falta de previsión y atención a las tragedias de la naturaleza, en nuestra querida Toluca tendríamos que reflexionar sobre la actualización de el Atlas de riesgos, la preparación de la población que no sabe qué hacer, atender problemáticas que se van a complicar como el posible y eventual colapso de la bóveda del verdiguel, así como preparación capacitación y equipamiento de los cuerpos de emergencia y rescate.

 

 

Es un trabajo de naturaleza transversal, que no sólo se debe dar frente a las inminentes tragedias y desastres, si no en capacitación permanente desde las escuelas a los centros de trabajo, mientras son peras o manzanas que bueno que tenemos fe y por fin la naturaleza nos la perdonó, a pesar de que la tragedia no pudo ser usada con fines de legitimación del régimen, ni como pretexto para robarse lo de los impermeables y acumular despensas para las siguientes elecciones. Gracias a la fe y buena energía.

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