La derrota sobre la hora en casa del LAFC dejó un evidente mal sabor de boca en la afición, abriendo de nuevo las cuentas y las restas para buscar el pase a la siguiente ronda de la Leagues Cup. Sin embargo, la molestia va más allá de un pase matemático o del incentivo económico de un torneo que ya otorgó el boleto a la Concacaf Champions Cup; la verdadera inconformidad radica en que a una institución de la dimensión del Deportivo Toluca se le debe exigir competir al máximo nivel y buscar el título en cualquier escenario donde se presente.
El prestigio no se compra con premios financieros ni se sostiene únicamente en logros pasados, sino que se gana y revalida partido a partido con jerarquía sobre el terreno de juego. De cara al duelo decisivo en casa frente a FC Dallas, la obligación para el cuadro escarlata es clara: ganar sí o sí en el Nemesio Diez y demostrar en la cancha la grandeza que su afición y su historia le demandan, independientemente de las rotaciones o prioridades del semestre.
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