El PRI se queda solo, hasta el PAN lo desprecia

El PAN intenta lavarse la cara rompiendo con el PRI, su viejo socio político, después de años de compartir derrotas, descrédito y pactos silenciosos. La “refundación” del blanquiazul llega tarde y con olor a campaña
octubre 18, 2025

El Partido Acción Nacional (PAN) decidió marcar distancia del PRI. Jorge Romero Herrera, su dirigente nacional, anunció que el blanquiazul no dependerá “de ninguna alianza partidista, ni pasada ni presente (PRI), ni futura”. Con esa frase, el PAN busca desmarcarse de su antiguo aliado, con quien compartió estrategias, candidaturas y silencios frente al poder durante más de una década.

El discurso del “nuevo PAN” llega con un envoltorio publicitario de modernidad y apertura, pero en el fondo responde a una urgencia electoral: recuperar votos perdidos entre los jóvenes y las clases medias desencantadas. La apuesta es de imagen, no de convicciones.

Un divorcio conveniente

Romper con el PRI no fue un acto de principios, sino de cálculo. Las encuestas muestran que el liderazgo de Alejandro “Alito” Moreno arrastra a cualquier alianza al fondo de la impopularidad. Su descrédito —marcado por denuncias, audios filtrados y un proceso de desafuero pendiente— hizo insostenible para el PAN seguir apareciendo como su cómplice.

El relanzamiento del partido, bajo la consigna *Defendamos México*, será presentado este fin de semana como una suerte de “refundación”. Sin embargo, la dirigencia ha decidido mantener acuerdos locales con el priismo donde aún conviene. Es decir, romper arriba y seguir pactando abajo.

Sin autocrítica real

La dirigencia de Romero vende el cambio como un regreso a los “valores originales” del PAN, pero evita mencionar su papel en las alianzas que dieron oxígeno al sistema que hoy dice rechazar. El partido, que nació como oposición al régimen de los 40, terminó durante años aliado al mismo modelo que decía combatir.

“Un relanzamiento requiere más que cosmética”, reclamó la panista Adriana Dávila. Otros, como Germán Martínez, piden una autocrítica profunda y el reconocimiento del papel que tuvo el PAN en políticas conservadoras y decisiones que favorecieron la desigualdad.

El PRI, en caída libre

Mientras tanto, el PRI se queda solo. Sin aliados, sin narrativa y con una base social agotada, el partido de “la revolución institucional” enfrenta su ocaso político. Ni siquiera sus antiguos socios parecen dispuestos a cargar con el costo de su desprestigio.

En el fondo, nada cambia

El aparente quiebre entre PAN y PRI no implica una transformación de fondo en la oposición mexicana, sino una reconfiguración del mismo bloque conservador con nuevos colores y discurso reciclado. Las alianzas podrán romperse en los micrófonos, pero siguen vivas en los intereses que ambos partidos defienden.

El anuncio de Romero busca presentarse como ruptura, pero en realidad confirma lo evidente: el viejo sistema partidista se desmorona, incapaz de ofrecer una alternativa real frente al desencanto ciudadano.

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