Tras años de sequías, contaminación y abandono, las Lagunas de Xico, en Valle de Chalco, comienzan a renacer. El agua ha regresado, la vegetación reverdece y con ella vuelven también las aves migratorias que habían dejado de visitar este humedal milenario.
Gracias al temporal de lluvias y a las acciones de restauración ecológica impulsadas por los tres niveles de gobierno, este cuerpo de agua de 3 mil 587 hectáreas vuelve a brillar como lo que siempre ha sido: un pulmón natural y refugio de vida.

El regreso de las alas viajeras
Sobre los espejos de agua de Xico ya se pueden observar bandadas que sobrevuelan el amanecer. Pelícanos, patos y garzas han vuelto a posarse en este ecosistema que parecía perdido.
Entre las especies registradas se encuentran el pelícano blanco americano, el pato cucharón norteño, el tepalcate, además de garzas, espátulas, gallaretas y abocetas, entre otras.

El 8 de enero de 2024, el Diario Oficial de la Federación publicó el decreto que declara al Lago Tláhuac-Xico como Área Natural Protegida, bajo la categoría de Área de Protección de Recursos Naturales.
Esta medida garantiza su recuperación ecológica, fortalece la vigilancia ambiental y promueve un manejo sustentable de su biodiversidad.

Hoy, el que fuera un oasis agonizante se ha convertido en símbolo de esperanza. Las Lagunas de Xico renacen como espejo del cielo, santuario de aves viajeras y testimonio vivo de que la naturaleza puede volver a cantar cuando se le da oportunidad de sanar.


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