El silencioso desastre que deja la extracción de agua: grietas en Santa María y San Pedro Totoltepec

Por: Carlos Pérez

Cuando recorres Santa María y San Pedro Totoltepec te introduces, a cada minuto, en un desastre. Por momentos avanzas en calles sin concreto que luego se vuelven pantanos, luego ríos y, en ocasiones, socavones. 

En una de esas calles, se encuentra Martha Escamilla, una joven habitante del Callejón de las Delicias. Para llegar a su hogar, ella pasa todos los días por una grieta que, en una distancia de menos de diez metros, derrumbó una casa y dejó otra suspendida en el aire. 

Desde la década de los noventas es visible el hundimiento en ese callejón, en donde habitan decenas de personas y no funciona adecuadamente el drenaje, explica Martha. Diariamente, a pie o en sus autos, los vecinos deben atravesar la grieta que va de extremo a extremo de la calle, con la esperanza de que cuando vuelvan a casa o salgan del trabajo no ocurra alguna tragedia. 

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Puesto que las autoridades han permanecido ajenas al problema, las personas que viven en esta zona rellenan la grieta con tierra cada vez que se abre. Martha piensa que esta abertura es un problema natural, aunque también ha leído sobre la extracción del agua y cómo esta acelera el hundimiento. 

El socavón de Puebla y las grietas de Totoltepec

Martha recuerda el socavón en Puebla, un desastre que alertó a poblaciones enteras. Además, el reclamo contra la extracción de agua —cometida principalmente por las industrias— cobró fuerza. 

Los resultados de la Fase 1 del estudio que hizo el Instituto Politécnico Nacional (IPN) arrojaron que el socavón de Santa María Zacatepec Puebla fue provocado por la extracción masiva de agua por pozos irregulares, la erosión del suelo por una sequía y las intensas lluvias que entonces se habían registrado en la región. Por el contrario, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), declaró que el socavón fue originado por un proceso natural de disolución de rocas calcáreas.

Pero en San Pedro y en Santa María Totoltepec el desastre aún es silencioso y por eso la preocupación de Martha, o el hecho de que los nietos de doña Esperanza Villanueva estén perdiendo su patrimonio porque la grieta atraviesa su casa y la de sus familiares sin que aún cobre relevancia. 

La señora de 65 años, desconoce que existe una influencia entre la extracción de agua y la peligrosa grieta que atraviesa incluso los muros con profundos cimientos, construidos por sus hermanos albañiles. Lo único que ella conoce sobre las condiciones del agua en esa zona es que hay un pozo de Santa María Totoltepec que solo “les echa agua los sábados por la noche”, mientras el resto de la semana carecen de ella.

Doña Esperanza perdió la fe en las autoridades y no espera que le paguen algo por las afectaciones en sus viviendas: “nunca vienen así a ayudar. Por ejemplo, ahorita el gobierno que está ya ve que está duro y duro que votemos por él, pues votamos, pero, mire, nadie nos ayuda”.

Falta de información y desigualdad

El desastre también incluye la falta de información de las y los afectados. 

Nadie se ha quejado de los hundimientos aquí. Los muros se cuartean porque hay malos albañiles, no es porque sea un hundimiento, pero aunque eso pasara, ¿ustedes qué pueden hacer?”, dice un vecino de actitud desconfiada que vive a doscientos metros de unas casas que se perdieron totalmente. 

La vivienda de ese vecino se encuentra en una zona de alto riesgo y casi frente a ella, las bardas se caen, pero él culpa a quienes las construyeron.

A menos de un kilómetro de los desastres que desconoce el vecino desconfiado, pero que narran Martha y Esperanza, hay 15 pozos de extracción de empresas privadas autorizados por Conagua, y a 2 kilómetros a la redonda, el conteo arroja que hay otros 25 pozos de extracción, por lo menos.

Durante una entrevista, el Doctor Luis Miguel Espinosa Rodríguez, investigador de la Facultad de Geografía de la UAEMex, dijo que el hundimiento de la zona de Santa María y San Pedro Totoltepec es el más grave de Toluca: “fundamentalmente, el área más afectada fue sin duda San Pedro Totoltepec y toda esta área aledaña al aeropuerto”.

Aunque Espinosa Rodríguez desconoce quiénes son los responsables del hundimiento, considera que la industria sí ha tenido un papel importante en el crecimiento de esta problemática. 

 

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Unas empresas extraen, otras regresan, otras aportan y de eso no tenemos nada información, absolutamente nada (…). Que tienen un papel predominante, por supuesto que lo tienen, estoy totalmente seguro de ello, pero lamentablemente no tengo un dato que pueda servir para corroborar esta información (…). La información me queda muy claro que a nivel de empresa también es muy complicado que se consiga, solamente en altas esferas de toma de decisiones a la mejor podrían tener la información referente”.

Entre el callejón de las Delicias y las industrias solo hay un área de cultivo. Para llegar a la entrada basta seguir por unos metros los caminos pantanosos, esperar a que se detenga la lluvia para evitar los ríos y pasar algunos socavones. Ahí también están Bimbo, Henkel, Nissan y otras industrias menos conocidas, pero que, en conjunto, generan millonarias ganancias.

Mientras se genera esta riqueza, algunos vecinos de San Pedro y Santa María Totoltepec han dirigido sus protestas al gobierno, ya sea por hundimientos, baches, falta de servicios o por las afectaciones de las recientes inundaciones.

Esto también es parte del desastre: que la desigualdad esté silenciada.