Toluca, México; 6 de marzo de 2018. Las próximas votaciones del 1 de julio no sólo están en la mirada pública nacional, también causan expectativas y debate fuera del país.
La atención se vuelca sobre las propuestas electorales, que en algunos estados se ha visto manchada por asesinatos contra aspirantes de distintos partidos.
Algunos casos que se han registrado incluyen los homicidios de José Jairo García, aspirante a una diputación por parte del PAN en Puebla, y Francisco Rojas San Román, diputado y aspirante a la alcaldía de Cuautitlán Izcalli por el PRI, en el Estado de México. También el estado de Guerrero ha registrado asesinatos políticos.
La atención que los medios internacionales ponen sobre el proceso electoral en nuestro país se concentra en aspectos específicos antes que en proyecciones basadas en especulaciones formuladas por datos históricos y estadísticas; sin embargo, esto no significa que hayan dejado de lado los antecedentes que definen actualmente la contienda electoral.
Por otro lado, la inverosímil sospecha de intervención rusa en las elecciones parece ser el que más controversia provoca entre los medios internacionales, lo cual resulta natural mientras se considera el contexto de las elecciones estadounidenses del 2016 y las recomendaciones que la Secretaría de Estado ha compartido con México al respecto de esta intervención, misma que se ha negado desde la Presidencia.
El diario más influyente del mundo, The New York Times, vaticina una “tormenta perfecta” en la que señala tres factores poco favorables para México en este momento, que son el alza de los impuestos en Estados Unidos y las repercusiones económicas que puede tener en territorio nacional, la posible disolución del TLCAN y, en efecto, las elecciones. Para ese diario, esto significa crecimiento económico insignificante a cambio de incremento en el narcotráfico, las migraciones, la violencia, la pobreza y la desigualdad. Una pesadilla sin salidas realistas, añade, con la administración de Donald Trump.
Sobre la primera amenaza, apunta, no hay mucho que México pueda hacer al respecto; es algo fuera de control. Sobre la segunda, que el mejor escenario sería una pausa indefinida a las negociaciones que perpetúen la incertidumbre a costa de los incentivos de inversión extranjera en el país y, sobre la tercera, que el resultado pudiera ser problemático más que benéfico.
Medios como NMPolitics han externado su preocupación con respecto al escepticismo siempre en aumento que la población expresa sobre los candidatos y los partidos que representan, al tiempo en que resalta el historial de fraude y manipulación de resultados que han caracterizado a los procesos electorales, circunstancia que puede venir en detrimento de cualquier expectativa más optimista para el futuro.
Por su parte, la agencia Reuters enfoca su atención en el creciente nacionalismo que ha despertado en algunos sectores poblacionales el discurso anti inmigrante y condenatorio del presidente estadounidense Donald Trump quien, desde el comienzo de su campaña como aspirante a la Casa Blanca, ganó una fuerte audiencia con las promesas de deportación, control de migración y la construcción del muro fronterizo.
Sobre este último aspecto, la atención se ha enfocado, primero, en la rotunda negativa de los tres actores políticos más importantes acerca de pagar la construcción del muro y, segundo, en la imagen de Andrés Manuel López Obrador, candidato por la coalición Juntos Haremos Historia formada por Morena, PES y PT, quien ha expresado desde principios de este año que “con todo respeto”, pondrá “en su lugar” al mandatario estadounidense.
Para Reuters, una victoria de la izquierda complicaría las relaciones internacionales entre ambos países que, de tenerse en consideración el delicado estado del TLCAN, también podría afectar a Canadá y causar un impacto negativo generalizado entre los tres países norteamericanos.
La revista The Atlantic, como otros medios informativos de Estados Unidos, ha señalado la posible intervención de Rusia en el proceso electoral nacional, tema del que hacen hincapié no se tome a la ligera. Después del antecedente en el país norteamericano en 2016, en el que se demostró a través de una investigación que se llevaron reuniones a oscuras entre agentes de ambos países, se ha despertado una fuerte sospecha de que el mismo procedimiento pudiera ocurrir en nuestro país.
Según reporta la revista, el interés de Putin en México, específicamente en la victoria de Obrador, reside mayormente en buscar un contrapeso para el gran poder e influencia políticos que posee Estados Unidos. Según la encuestadora Pew, para 2017, el 65 por ciento de los mexicanos expresaron una opinión negativa de los Estados Unidos, lo que representa un porcentaje de más del doble en relación con el 2015, circunstancia que podría significar un área de oportunidad para el presidente ruso.
Con todo esto, hasta ahora la atención que los medios internacionales ponen sobre el proceso electoral en nuestro país se concentra en los aspectos más específicos antes que en emitir proyecciones basadas en especulaciones formuladas por datos históricos y estadísticas; sin embargo, esto no significa que hayan dejado de lado los antecedentes que definen actualmente la contienda electoral.


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