Brasil vota entre Lula y el regreso del bolsonarismo

Casi 159 millones de brasileños están convocados este domingo a elegir presidente en una segunda vuelta marcada por la polarización y el empate técnico en las encuestas. Luiz Inácio Lula da Silva busca la continuidad de su gobierno frente a Flávio Bolsonaro, heredero político de una derecha que aspira a recuperar el poder
octubre 25, 2026

Brasil comenzó este domingo 25 de octubre una jornada electoral cuyas consecuencias trascienden sus fronteras. Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputan la Presidencia de la mayor economía latinoamericana en una elección que enfrenta proyectos distintos sobre el papel del Estado, la política social, la seguridad y las relaciones internacionales.

Las urnas abrieron a las ocho de la mañana, hora de Brasilia, cinco de la mañana en el centro de México. La votación concluirá a las 14:00 horas de México, cuando comenzará el escrutinio. Hasta el corte de las 7:30 de la mañana no había resultados oficiales de esta segunda vuelta.

Ambos candidatos acudieron a votar durante las primeras horas de la jornada. Flávio Bolsonaro lo hizo en Río de Janeiro, mientras Lula emitió su sufragio en São Bernardo do Campo, municipio industrial del estado de São Paulo donde construyó buena parte de su trayectoria sindical y política.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputan la Presidencia de Brasil en una segunda vuelta marcada por la polarización / Foto: Archivo AD Noticias

La elección llega después de una primera vuelta en la que Flávio Bolsonaro obtuvo 47.03% de los votos válidos, frente al 45.16% de Lula. La diferencia fue de aproximadamente 2.2 millones de sufragios. Las últimas encuestas publicadas antes de la votación registraron un empate técnico, con una ligera ventaja numérica para el candidato opositor.

El bolsonarismo sobrevive a su fundador

La candidatura de Flávio Bolsonaro demuestra que el movimiento construido por su padre conserva una considerable capacidad de movilización. La condena de Jair Bolsonaro por su participación en la tentativa de golpe de Estado de 2022 no significó el desmantelamiento de la corriente política que lo llevó a la Presidencia en 2018.

El bolsonarismo reúne sectores conservadores, organizaciones religiosas, grupos empresariales y electores que consideran prioritarios el orden público, la seguridad y una menor intervención económica del Estado. Su continuidad revela que el fenómeno no depende exclusivamente de la presencia de Jair Bolsonaro en las boletas.

Flávio ha buscado conservar ese respaldo y, al mismo tiempo, construir una identidad propia ante sectores del electorado que mantienen reservas sobre el estilo político de su padre.

El bolsonarismo reúne sectores conservadores, organizaciones religiosas, grupos empresariales y electores que consideran prioritarios el orden público. / Archivo AD Noticias.

Lula y los límites del progreso social

Lula enfrenta una contradicción que también se observa en otras democracias: los avances de los indicadores económicos no siempre se traducen en respaldo electoral.

Su administración ha reivindicado la reducción del desempleo y de la pobreza, así como la recuperación de programas sociales. Sin embargo, el costo de vida, el endeudamiento de las familias, la inseguridad y las dificultades fiscales han alimentado el descontento.

La disputa pone de manifiesto la distancia que puede existir entre las cifras macroeconómicas y la percepción cotidiana del bienestar. Una economía puede registrar avances mientras una parte de sus ciudadanos considera que sus condiciones materiales no han mejorado suficientemente.

Esa tensión ayuda a explicar por qué una elección celebrada bajo un gobierno progresista puede convertirse en una competencia tan estrecha.

La abstención, una variable decisiva

En la primera vuelta, la abstención alcanzó aproximadamente 21.08% del padrón electoral, equivalente a más de 33 millones de ciudadanos.

La capacidad de ambos candidatos para movilizar a quienes no acudieron a votar, así como para atraer a los electores de las candidaturas eliminadas, constituye una de las variables fundamentales de la segunda vuelta.

La elección ocurre en un momento de reorganización política continental. / Foto: Archivo AD Noticias.

La disputa territorial también será determinante. São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro concentran una parte sustancial del electorado, mientras el nordeste mantiene una importancia histórica para el Partido de los Trabajadores.

Los resultados permitirán observar si las diferencias sociales, religiosas y regionales que han caracterizado la política brasileña se mantienen o experimentan modificaciones.

Una elección con consecuencias continentales

Brasil ocupa una posición singular en América Latina por su tamaño económico, población, influencia diplomática y participación en organismos multilaterales.

El desenlace tendrá implicaciones para las relaciones regionales, el comercio internacional, la cooperación ambiental y los vínculos con Estados Unidos.

Lula ha defendido una política exterior de mayor autonomía estratégica, cooperación entre países del sur global y fortalecimiento del multilateralismo. Flávio Bolsonaro plantea una relación más estrecha con Washington y comparte diversos postulados de la derecha conservadora internacional.

El resultado de las elecciones brasileñas influirá en las relaciones políticas y económicas de América Latina. / Foto: Archivo AD Noticias

La elección ocurre, además, en un momento de reorganización política continental, con gobiernos y movimientos de distintas orientaciones que disputan las respuestas a la desigualdad, la inseguridad, la migración y el crecimiento económico.

La democracia brasileña ante otra prueba

La jornada representa también una prueba para las instituciones electorales brasileñas, particularmente después de la crisis que siguió a las elecciones presidenciales de 2022.

El Tribunal Superior Electoral será responsable de la divulgación de los resultados oficiales. La observación internacional, la vigilancia partidista y la transparencia del escrutinio resultarán fundamentales para la confianza pública.

Pero el resultado presidencial no resolverá por sí mismo las divisiones políticas del país. El Congreso conserva una presencia significativa de fuerzas conservadoras, circunstancia que condicionará la capacidad de negociación del próximo gobierno.

Brasil no solamente elige a su presidente. También determina la composición de las relaciones de poder que definirán su política durante los próximos cuatro años.

La pregunta de este domingo es quién obtendrá la Presidencia. La que permanecerá después del escrutinio es cómo gobernar una sociedad profundamente dividida.

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