El poder ataruga a los listos…, pero a los tontos los vuelve locos

La reacción del diputado a un párrafo de esta columna ha sido desproporcionada. En mensajes de WhatsApp se lanzó contra la esposa del director
julio 12, 2023

Todo mundo sabe del mal carácter e intolerancia del diputado priista Elías Rescala. Con mucha gente ha terminado mal justamente por eso y la opinión general que se ha formado sobre su conducta es lamentable. Por supuesto que tiene el derecho al enfado cuando algo no le gusta o siente que le afecta, pero se equivoca cuando intenta amedrentar con amenazas. El grado de certeza de lo que aquí publicamos es altísimo, 35 años de vigencia lo certifican. Por regla, no atendemos asuntos sin una fuente seria de respaldo o evidencia incontrovertible. A Elias le mandamos un abrazo en espera de que se serene.

*

La reacción del diputado a un párrafo de esta columna ha sido desproporcionada. En mensajes de WhatsApp se lanzó contra la esposa del director y también directora de comercialización de la empresa. Su patanería lo describe de cuerpo completo. “Dile a tu ‘esposo’ que si tiene ‘huevos’ me lo diga…” Se le ha respondido como creemos merece.

*

Elías debería reclamar a sus propios compañeros priistas —muchos del gobierno que termina— que son quienes hablan, quizá con maledicencia, sobre su súbito enriquecimiento y peculiar forma de ejercer el poder adquirido, más por su amistad con Alfredo del Mazo que por mérito propio. La fuente de dónde salen las versiones de la fortuna en paraísos fiscales, es esa. Que no le busque tanto. Contrario a él, la reputación de su hermano Fred es de buena persona y, obviamente, víctima.

*

El poder ataruga a los listos…, pero a los tontos los vuelve locos. El diputado coordinador de la bancada priista podrá gritonearle a sus compañeros, retar a golpes a sus pares, maltratar a personas en su oficina mientras sienta el cobijo de su amigo, el gobernador. Otra historia será después de septiembre y más cuando pierda el fuero de la diputación plurinominal que le obsequiaron. Entonces veremos su real tamaño.

*

Y por último, sobre las amistades peligrosas que le atribuyen también sus propios compañeros, quien debería cuidarse es él, no las personas a las que amenaza.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos

Te recomendamos