Toluca, México; 01 de diciembre de 2018. Desde el primer minuto de hoy uno de diciembre de 2018, México se pintó de vino, de esperanza, de Morena.
En un hecho histórico e inédito asumió la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, “El Peje” para sus simpatizantes, ahora lo hacía por todas las de ley, no como presidente legítimo, cuando se autodenominó tras perder las elecciones en 2006.
Vestido elegante con un traje negro y una corbata vino, López Obrador hacía realidad el sueño que desde hace 12 años estuvo buscando “por el bien de todos, primeros los pobres… hoy es un día importante para los mexicanos”.
Una bandera colocada en su cuerpo después del medio día y entregada de las manos del ex presidente Enrique Peña Nieto anunciaba el cambio: la Cuarta Transformación. Cientos de morenistas que al grito de “es un honor estar con Obrador” celebraban la toma de protesta del hoy Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas Mexicanas a las afueras del congreso de la Unión.
Los reflectores de la prensa “fifi” transmitieron la llegada de un gobierno de izquierda, como lo hicieron con la derecha. López Obrador, en la tribuna de San Lázaro, reiteraba “hoy por mandato del pueblo iniciamos un régimen de cambio político”, que se complementaba con una frase náhuatl “todos son bienvenidos respetable señor Andrés Manuel López Obrador” escrito en una pancarta de ansiosos militantes que esperaban la salida de su gobernante del cambio.
Estas palabras fueron para sus seguidores un aliento de esperanza para celebrar “que el pueblo se cansa de tanta pinché transa. ¡AMLO presidente!”
Este grito ensordecedor llegó hasta Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, pues aunque se encuentra a kilómetros de distancia de San Lázaro, hoy luce vacío, solo. Un joven a los lejos murmura “ya no es mi Lord, adiós, señor Peña Nieto”.
Ahora los capitalinos y los mexicanos traen consigo un pejeluche, un llavero del presidente de Mexico, una bandera.
La tecnología se ha convertido en su mejor aliado para seguir minuto a minuto el mensaje del mandatario nacional “ahora resulta que los que subieron la gasolina, quieren que las baje” reprochaba AMLO a los diputados panistas que protestaban en el Congreso de la Unión por los incrementos en los últimos años del combustible.
En presencia de Peña Nieto con quien con días anteriores había sostenido encuentros para el nuevo gobierno de transición, hubo reproches al neoliberalismo, a la reforma energética, a la “mal llamada” reforma educativa y a los salarios. Sin embargo, también hubo halagos “Le agradezco sus atenciones, pero sobre todo le reconozco el hecho de no haber intervenido como lo hicieron otros presidentes en las pasadas elecciones”. El político mexiquense inquieto, tomaba agua, platicaba con sus cercanos, tomaba un bocadillo, era el fin de su sexenio, calificado por los mexicanos como uno de los peores de los últimos años. René Juárez Cisneros, aseguró por la mañana en el congreso federal, que los priistas “no estarían de rodillas y levantaría la voz cuando fuera necesario”.
El grito de ¡Dictador! ¡Dictador! ¡Dictador! Resonó en San Lázaro cuando el ahora presidente leyó el nombre de un Nicolás Maduro ausente.
Miles de personas se reúnen en la plancha del Zócalo para celebrar la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de la República.
"No habrá gobierno rico, con pueblo pobre…”
“Yo ya no me pertenezco, yo soy de ustedes, soy del pueblo de México.
Histórico, así califican millones de mexicanos la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. “Lo que buscamos es la purificación de la vida pública de México” dice a más de cien mil asistentes que desde las 13:00 llegaron a abarrotar el corazón del país
Tras recibir, arrodillado frente a un médico indígena, el bastón de mando de esas comunidades, elaborado en Ayutla Oaxaca que su portador le da un lugar de autoridad de superioridad. “Yo me hinco, donde se hinca el pueblo”. En una ceremonia memorial y simbólica, cargada de energía de buena vibra para el presidente, pues se purificó y limpió la investidura presidencial, que hasta hoy portó Enrique Peña Nieto.
La bandera nacional ondeante y radiante presenciaba a sus pies a mexicanos enardecidos por la cuarta transformación, esperanzados y confiados en la próxima revolución del país. “No estás solo” fue el grito de los asistentes. Con las manos apuntando al cielo hacían plegarias para empezar el nuevo rumbo de México, “Reafirmo mi compromiso de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” aseguraba López Obrador frente a un país, esperanzado, soñado y también cansado.

El “pejeluche”, la taza, el llavero, el amor por AMLO solo era muestra del poder avasallante del ahora líder del ejecutivo federal. Los más pequeños querían a ver a su presidente, “Andrés va a hablar, mi hijo lo quiere ver” expresó una señora acompañada de su hijo. Un ambiente de fiesta, de verbena popular fue lo que se vivió en el zócalo capitalino. Regresaron los que vieron caer a Obrador en 2006, en 2012, pero no en 2018. No hay meta que no se cumpla es el mensaje del presidente perseverante "El 1 de julio de 2021 habrá una consulta para preguntar a los mexicanos si continúo o renuncio al cargo" sentenció.

Bajo la consigna de ¡justicia! y luego de recordar a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, Andrés Manuel pedía paciencia y confianza “ nos están entregando un país en quiebra… Estamos ante un momento estelar en la historia, porque entre todos empezamos a construir la justicia y la felicidad que nuestro pueblo merece, y una nueva vida para nuestra gran nación", afirmó el presidente.

El ¡Viva México! hizo retumbar la plancha del zócalo capitalino, el himno nacional se escuchó de norte a sur, hacia el camino de la cuarta transformación, entre aplausos y festejos se despidió el ya presidente de México. ¡Presidente, presidente, presidente! coreaban los asistentes.
No podía faltar su reconocido discurso de austeridad, de combatir la corrupción e impunidad, bajar el precio del combustible y de los salarios.



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