Foto: Jaa Lobato
Depende del criterio: en la puerta de acceso al módulo de vacunación del Centro de Convenciones y Exposiciones de Toluca una mujer –de chaleco guinda y sombrero– evita que una señora entre, aunque ella le muestra reiteradamente una hoja membretada de San Mateo Otzacatipan que, insiste, es su comprobante domiciliario.
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“Solo con su INE de Toluca”, dice, y mientras un par de personas se cuelan a la fila sin revisión. La señora es rechazada y se va, con la instrucción de que vaya a Toluca con todo y su hoja; también rechazan a un señor que viene de Lerma.
“Tengo derecho”, dice firmemente otro hombre que muestra su comprobante domiciliario, su pasaporte y un folleto con las reglas que señalan que no es requisito llevar la INE. Él entra, ante el silencio y asentimiento de la mujer de sombrero.
Una mujer con un gafete que dice “apoyo” explica que habrá un filtro que revise procedencia y otro el rango de edad… pero el plan no perdura, a los tres minutos hay mucha gente: una policía, un hombre con un uniforme que dice “Bomberos”, otro hombre de chaleco guinda que dice “apoyo” y dos jóvenes vestidas de civil que revisan a las mismas personas.
Son aproximadamente las 9:00 de la mañana. Afuera de las instalaciones no hay fila, pero sí dentro de edificio; sin embargo, se avanza con fluidez aunque este primer filtro provoque una leve aglomeración; adelante habrá dos filtros más y algunos que “se colaron” serán sacados de la fila provocando el enojo de los expulsados y de sus familiares.
En el Estado de México, la fila se la han saltado funcionarios, dirigentes del Instituto de Salud, regidores… quizá por eso la gente busca entrar saltando los protocolos de organización porque a fin de cuentas la aplicación de la vacuna es universal y todos, todos, tienen derecho y serán vacunados como el plan federal lo dicta.
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En el Centro de convenciones hay distintas secciones de sillas, separadas a un metro de distancia, aproximadamente, unas dentro el edificio, otras al aire libre con lonas. Ahí ya no hay revisiones, se toma asiento y se dan la últimas indicaciones para quienes no llenaron el formato de vacunación, ese que podía ser descargado de internet: no beber, hacer vida normal, bañarse al llegar a casa y tomar paracetamol en caso de molestia.
La vacuna corresponde a las personas que tengan de 50 a 59 años de edad; en Toluca, según el tablero de la Secretaría de Salud federal, desde que inició la pandemia hasta ahora se han hospitalizado 701 personas, de 50 a 54 años, y 686, de 55 a 59; mil 595 personas de 50 a 60 han sido casos ambulatorios.
Las enfermeras aplican la vacuna con el nuevo protocolo, por aquello de las dudas: muestran la jeringa llena, se aplica y la muestran vacía, se recoge el formato y la gente se queda en observación.
A diferencia de la vacunación para adultos mayores muchos acompañantes se quedaron afuera, algunos lograron entrar pero la mayoría está esperando. Abrazado a la reja un niño de unos 10 años de edad aguarda, se desespera y en una de las salidas se alegra de ver a su papá y pregunta qué le hicieron, cómo fue.
La fila de vacunación en auto es larga, pero también avanza con fluidez; voluntarias se acercan a las ventanillas y dictan el número de lote, de Pfizer, agregan; el sol es fuerte y ellas dicen el número, revisan credenciales y, a veces, hacen señales para que se avance más rápido.
Según la información del portal oficial de la Secretaría de Salud, la eficacia de la vacuna se da a los 7 días posteriores a la aplicación de la segunda dosis; en este módulo, los vacunados confían en que la cadena de frío y las características de manipulación del biológico se han cumplido.
Afuera, los camiones hacen parada por la vía de alta velocidad, hay un carril libre por la de baja pero, al parecer, en esta ocasión está permitido que se detengan ahí; hay agentes de tránsito que los observan y otros que le piden a un joven que no estacione su moto sobre la banqueta.
Mientras eso sucede, los vacunados salen por decenas, lucen una calcomanía que dice “primera dosis” y, casi todos, una sonrisa; algunos, al encuentro con su familiar –generalmente más joven– se abrazan.
La vacuna es una posibilidad de seguir como antes o lo más parecido posible, porque aun con los protocolos de cuidado en el municipio han muerto 2 mil 344 personas, algunas de ellas familiares, conocidos o amigos.
Los módulos de vacunación en Toluca están en el estadio “Nemesio Diez”, en la Junta Local de Caminos, en el Conservatorio de Música del Centro Cultural Mexiquense y en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Toluca, en este último peatonal y vehicular.
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Cerca de las 10:15 de la mañana los que entraron se van con una primera dosis de Pfizer, tal vez con una sensación de alivio y, en el caso de una mujer, con el abrazo prolongado y fuerte de una niña que corre hacia ella gritando “¡abuelita!”.


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