Enrique Bátiz Campbell, director de orquesta y pianista de renombre internacional, falleció este domingo a los 83 años. Fundador y director de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), Bátiz consolidó a esta agrupación como una de las más destacadas del país y la proyectó a nivel internacional.
Nacido en Ciudad de México en 1942, Bátiz mostró desde temprana edad un talento excepcional para la música. Ofreció su primera actuación pública al piano a los cinco años y perfeccionó su formación en la Juilliard School of Music de Nueva York y el Conservatorio de Varsovia.
En 1971, impulsado por su compromiso de acercar la música de concierto a la población mexiquense, fundó la OSEM, que bajo su batuta recorrió escenarios de Estados Unidos, Europa y Asia. Además, dirigió la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y fue director huésped de la Royal Philharmonic Orchestra de Londres.
Su legado discográfico abarca más de 100 grabaciones, incluyendo las nueve sinfonías de Beethoven, las seis de Chaikovski y la obra orquestal de Joaquín Rodrigo, además de piezas emblemáticas del repertorio sinfónico mexicano. Su labor fue reconocida con múltiples distinciones, entre ellas la Medalla José Martí y la Medalla Mozart, otorgada por el Instituto Cultural Domecq.
En 2018, Bátiz se retiró de la dirección de la OSEM debido a complicaciones de salud relacionadas con la enfermedad de Parkinson. Cuatro años después, en 2022, asumió la dirección artística de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (OSUAEH), donde continuó compartiendo su experiencia y conocimiento hasta sus últimos años.
El legado de Enrique Bátiz trasciende su obra musical. Su entrega y pasión por la música clásica seguirán inspirando a generaciones de músicos y melómanos en México y más allá de sus frontera


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