Por su notable y cuestionable influencia sobre el alcalde de Juchitepec —José Juan Calvo Fernández—, basada en buena medida por intereses económicos y muy pocos transparentes, el secretario del Ayuntamiento, Gabriel Neri Balbuena, incrustó en la administración a cinco directores de área, a parte de él.
Todos ellos trabajaban en el despacho jurídico de Neri, quien en pago de los recursos económicos que gestionó para la campaña del hoy munícipe con conocidos, la mayoría clientes de su despacho, los acomodó en diferentes direcciones del Gobierno en funciones.
Ellos son el tesorero, el contralor, los directores de desarrollo urbano, obras públicas y jurídico; de los cuales solo el primero, Javier Rueda, es oriundo de Juchitepec.

Como en su momento lo di a conocer, el primer titular de obras reconoció a mes y medio de asumir el cargo por qué el presidente no le cumplió acuerdos establecidos durante su campaña política, pese al dinero que le aportó en dicho proceso por 800 mil pesos.
Pero como sucede cuando en una relación laboral se involucran intereses personales, el resultado es un rompimiento, como —me asegura un regidor de Morena— ya está sucediendo entre el edil y su secretario.
La consecuencia más negativa de ello es el desorden administrativo del Gobierno que lo puede llevar a enfrentar serios problemas legales, primordialmente por la evidente incapacidad de Calvo Fernández para gobernar y la desbordada ambición del secretario para aprovecharla en su beneficio personal, que en su momento ya provocó la intervención de una nieta suya para intentar cortarle las alas, pero con resultados negativos.
Al tiempo.
Mi fuente me reveló que la permanencia de Neri Balbuena como secretario no rebasará el presente mes, como consecuencia de varios factores, pero en forma principal, financieros.
«En las últimas semanas del año pasado, Gabriel le presentó su renuncia a Calvo, pero no se la aceptó. Pero Adán Gordo, secretario general del Comité Estatal de Morena, se enteró de los motivos por los que se iba y decidió involucrarse para ayudar al presidente a salir de esos problemas; pero él no entiende ni hace caso», me aseguró el regidor.
El apoyo de Gordo Ramírez no es de saliva, pues por su conducto empezará a fluir dinero de otros municipios para que Calvo arregle sus problemas financieros y cumpla con sus compromisos que solo por sus pistolas decidió no hacerlo.
Si Neri se va, pues sobra decir que también lo harán los directores antes citados y el munícipe enfrentará otro problema muy serio, que se sumará a otros que él mismo ha generado por su irresponsabilidad, falta de palabra y desconocimiento de la forma como se administra un gobierno legalmente, no como él lo está haciendo.
Si esto sucede, uno de los correligionarios de Calvo Fernández que más lo aplaudirá será el exedil Felipe Mejía Váldez, una más de las personas a quien también no les cumplió compromisos, al igual que Gabriel Neri.
Resulta que en enero del año pasado, Felipe buscó al alcalde para solicitar la licencia de funcionamiento para una escuela de su propiedad, ubicada en la cabecera y se la negó.
Molesto por ello, buscó al secretario, quien, hay que señalar, trabajó en el Gobierno de Felipe como asesor jurídico, pero en vez de ayudarlo, como este esperaba, le condicionó la licencia por un pago de cientos de miles de pesos, que consideró excesivo.
Como ya lo di a conocer en este, abusos y otros incumplimientos del presidente Calvo llegaron a oídos del senador Higinio Martínez Miranda y del secretario general de Morena en la entidad, Adán Gordo Ramírez, que le valieron —como también lo cité en columnas anteriores— una fuerte reprimenda pública a los dos funcionarios.
Así andan las cosas en el Gobierno de Juchitepec.
A ello hay que sumar la falta de obras de verdadero impacto social…
Otro presidente municipal de esta región de los Volcanes, también metido en problemas —que él mismo se está originando— es el de Atlautla.
Lucas Torres Rosales, a quien le critican su falta de acciones sociales que su comunidad verdaderamente le agradezca, así como pleitos con la mayoría de regidores, la injerencia de su hermana Leticia en la administración y su vida personal.
Previendo quizá que sus gobernados le pasen el cobro de una factura muy alta para las elecciones del 2027, Lucas tiene un as bajo la manga y como sabe que cuenta con el apoyo de su partido y del dirigente estatal José Couttolenc Buentello para decidir si mantiene para él la posición de la alcaldía o la cede a alguien cercano a él, ya está trabajando para que la candidata sea su esposa Irma Cecilia Villanueva Guzmán, la presidenta del DIF, y no él.
Al tiempo…
Memo Constantino Quiroz desoja la margarita para definir lo que hará en fecha próxima; por qué partido buscará la candidatura a la presidencia municipal de Amecameca.
Lo que sí ya definió desde el año pasado es que no aceptará la invitación del Revolucionario Institucional como presidente del Comité Municipal; porque si lo hace, en automático queda impedido para ser abanderado de otro partido.
Pero, además, Memo, casado con Elizabeth Ibáñez Aceves y padre de dos hermosas muñequitas —que afortunadamente se parecen a su mamá—, conoce bien a lo que hasta ahora sigue siendo su partido el PRI, que ya lo engañó un par de veces de manera muy deshonesta, y lo más seguro es que termine siendo candidato por otro partido.
Al tiempo.
Marcos Bautista Hernández lleva tres campañas al hilo buscando la presidencia municipal de Atlautla, sin lograrlo.
Como si pareciera que busca implantar un Record Guinnes, ya trabaja para ir por la cuarta, pues piensa que nuevamente volverá a ser candidato de Morena —su tercer partido diferente— para el 2027.
El licenciado en derecho que lleva años radicando fuera del municipio que desea gobernar tiene vasta experiencia en campañas, empezando por la facilidad para buscar y conseguir apoyos económicos que no siempre ha gastado en su campaña.
El actual edil de Atlautla, Lucas Torres, es uno de los muchos ejemplos de los que hablo, pues al menos en dos de las campañas de Marcos le prodigó generosos donativos en especie, que hasta la fecha tiene la creencia que nos los gastó en trabajos de operación política.
Con la llegada de Juan Hugo de la Rosa, su mentor político, como secretario de Movilidad del Gobierno estatal, las posibilidades de que Marcos vuelva a ser abanderado son amplias, aunque apuesto doble contra sencillo que sumará su cuarto fracaso, porque la comunidad atlautlense ya lo conoce.
Y lo mismo sucederá con Panchito Navarro, hermano del tres veces edil, Raúl.


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