La Feria de San Isidro en Metepec no es solo un evento anual en mayo. Es un espejo cultural que conecta el pasado agrícola del Valle de Matlatzinco con la realidad urbana y diversa del municipio. Aunque Metepec ha experimentado en las últimas décadas un crecimiento acelerado, en buena parte por su cercanía con Toluca, la feria mantiene viva la memoria de su origen rural. Donde los campos y las cosechas marcaban el ritmo de la vida comunitaria.
El origen de esta festividad se remonta a la época novohispana. Con las fiestas religiosas, organizadas según el calendario litúrgico. Eran más que ceremonias de fe: eran ritos propiciatorios vinculados al ciclo agrícola, donde se pedía por lluvias, buenas siembras y cosechas abundantes. Entre todas, la fiesta dedicada a San Isidro Labrador —el labrador madrileño canonizado y patrono de los campesinos— adquirió un lugar central en el imaginario local.
De feria artesanal a festival multifacético
La Feria de San Isidro en Metepec como evento organizado tiene antecedentes en los años 50. Cuando el programa radiofónico “Así es mi Tierra”, de la XEW, promovió exposiciones de artesanías locales, incluyendo alfarería, rebozos, gabanes y loza negra, de acuerdo con datos del Ayuntamiento de Metepec. Fue en 1977, durante la administración municipal de Felipe Villamares, cuando se consolidó como una feria regional formal. Ampliando su alcance a sectores como la ganadería, los deportes y el Concurso Nacional de Alfarería y Cerámica, uno de los emblemas culturales de Metepec.

Hoy, la feria es una vitrina que articula lo religioso y lo profano. Como señala la antropóloga María Isabel Hernández en un ensayo del INAH Mientras las prácticas religiosas preservan las raíces tradicionales, los espectáculos artísticos y comerciales se convierten en espacios de renovación. Atrayendo cada año a un público diverso y generacionalmente amplio.
Escenario de grandes artistas
La historia reciente de la Feria de San Isidro no puede entenderse sin sus noches de música. Figuras legendarias como Joan Sebastian, Juan Gabriel y Jenni Rivera han pisado los escenarios del recinto ferial, dejando memorias imborrables. A ellos se suman nombres como Alejandro Fernández, Julión Álvarez, Paquita la del Barrio, Espinoza Paz, Ha*Ash, Molotov, Los Ángeles Azules, El TRI, entre muchos otros.






Cada edición, con su mezcla de banda, rock, pop y regional, no solo confirma a Metepec como un centro cultural del Estado de México, sino que refuerza su papel como espacio de encuentro para generaciones que buscan festejar su identidad al ritmo de la música.
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El Paseo de la Agricultura: memoria campesina
Uno de los elementos más distintivos de la festividad, es el Paseo de la Agricultura, también llamado Paseo de San Isidro o Paseo de los Locos. Según el relato de Guillermo Maya González, líder de las cuadrillas dedicadas al santo, este paseo tiene registros que datan de 1903. Cuando, ante una gran sequía, campesinos realizaron una procesión con sus animales de labor para pedir lluvias.

Con el paso de los años, esta tradición evolucionó hasta convertirse en un desfile lleno de color, donde carros alegóricos, mojigangas y cuadrillas reparten gorditas y productos del maíz a los asistentes. El recorrido, que comienza después de la misa del mediodía en las escalinatas del Calvario. Recorre las principales calles del centro, recordando la importancia del campo en la formación de la identidad metepequense.
Más que una fiesta, un patrimonio compartido
La Feria de San Isidro es mucho más que una fecha en el calendario. Es un patrimonio vivo que testimonia cómo un municipio puede dialogar con su pasado mientras se adapta a los retos del presente. En un contexto donde lo rural y lo urbano se entrelazan, donde la tradición y la modernidad conviven, Metepec ofrece a su comunidad y a sus visitantes un espacio para celebrar, reflexionar y reafirmar los lazos que sostienen su identidad.


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