La administración de Fernando Flores Fernández en Metepec se ha caracterizado no solo por errores públicos, sino por una constante fabricación de narrativas que chocan frontalmente con la realidad. Entre gestos humillantes, burlas a ciudadanos, promesas que jamás avanzaron y mensajes oficiales que tuvo que borrar, el presidente municipal ha construido un historial que exhibe una forma de gobierno marcada por la frivolidad, la incongruencia y el desprecio por los hechos.
Un autógrafo convertido en símbolo de abuso y propaganda
El 28 de enero de 2025, una fotografía mostró al alcalde firmando la frente de una niña de primaria. El acto, lejos de ser un gesto inocente, fue visto como un uso grotesco de la imagen de una menor para alimentar su propio culto personal. La indignación fue inmediata.

Flores intentó revertir el daño con un video donde la niña aparece diciendo que ella lo pidió. Pero el control de daños no borró el hecho original: un funcionario público accedió, sin criterio, a escribir sobre el cuerpo de una menor frente a cámaras. La defensa del alcalde —“no hubo agravio ni dolo”— expuso más su desconexión con los límites éticos del servicio público que una aclaración genuina.
Se burla de quienes no tienen recursos y luego intenta justificarse
En una transmisión en vivo junto a su coordinador de Comunicación Social, Gabriel Flores Archundia, el alcalde ridiculizó a personas que no pueden viajar al extranjero. El tono fue clasista, ofensivo y ajeno por completo a la realidad económica de la mayoría de los habitantes de Metepec.
“Ponte a trabajar y con tu dinero vete de viaje”, afirmó, días después de presumir su viaje al Vaticano. Lejos de reconocer la falta de sensibilidad, atribuyó sus palabras a un insulto previo de un usuario. La explicación llegó tarde: el vídeo ya había expuesto un rasgo reiterado en su carácter público—un desprecio explícito hacia quien no encaja en su idea de “esfuerzo” y “mérito”.
El “hub tecnológico” que nunca existió
Después de presumir un viaje a Silicon Valley, en California, Fernando Flores anunció que llevaría a Metepec a convertirse en el “cluster tecnológico del Estado de México”. Aseguró que líderes empresariales en innovación y compañías globales ya habían mostrado interés en instalarse en el municipio, que existían terrenos destinados al proyecto Nada de eso ocurrió.
No hay registro de una sola empresa líder en tecnología instalada en Metepec, no existe documentación pública sobre inversiones, estudios de factibilidad y convenios. La promesa, repetida en videos y foros —incluida su propia intervención tras el viaje a California—, se desvaneció sin explicación. El episodio deja ver un patrón recurrente: anuncios rimbombantes sin sustento técnico ni financiero, diseñados para construir una imagen de modernidad que no existe más allá de sus discursos.
Negación del crimen organizado pese a las evidencias
A esta desconexión entre discurso y realidad se suma una afirmación recurrente del alcalde: “En Metepec no hay crimen organizado”. Desde 2022, Flores ha insistido públicamente en que “no existe ningún grupo” delictivo operando en el municipio y que los ciudadanos “pueden estar tranquilos”.
Sin embargo, los hechos lo contradicen de manera contundente. Detenciones de células del CJNG dedicadas a extorsión, secuestro y homicidio; operadores vinculados a La Familia Michoacana; presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa; y bandas extranjeras especializadas en robo residencial desmontan por completo su narrativa de un Metepec “blindado”.
La presencia de grupos criminales es un hecho documentado por operativos estatales y federales, pero el alcalde insiste en negarlo, incluso cuando la evidencia incluye homicidios múltiples, vínculos con fosas clandestinas y detenciones en colonias residenciales del propio municipio.
Seguridad: el discurso triunfalista frente a un año con 10 hechos violentos
El alcalde ha insistido en que Metepec es “el municipio más seguro del Edomex”. La afirmación se sostiene solo en sus redes sociales, nunca en los datos. En el último año, se han registrado al menos 10 hechos violentos, una cifra que desmonta cualquier intento de presentar al municipio como un oasis de seguridad.

Flores ha intentado calificar estos delitos como “atípicos” y asegura que la policía “está completa y funciona”. La desconexión entre sus declaraciones y la estadística criminal evidencia un patrón: negar la realidad para sostener un relato de eficiencia que no pasa las pruebas básicas de verificación.
Publicaciones borradas y manipulación del mérito policial
El episodio más reciente ocurrió cuando el alcalde presumió detenciones atribuyéndoselas a la policía municipal. Omitió que en los operativos participaron la policía de Toluca y la Fiscalía del Edomex. No fue un error: fue una omisión deliberada para manufacturar protagonismo.


Días después, la publicación desapareció de sus redes oficiales. Ninguna explicación acompañó el borrado. La secuencia muestra un comportamiento recurrente: inflar resultados, esconder contradicciones y borrar rastros cuando la información se cae por sí sola.

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