En el corazón de la comunidad de Polvillo, en el municipio de Amanalco de Becerra, Estado de México (Edomex), Evaristo Hernández ha dedicado más de cuatro décadas a las labores del campo, pero desde hace 12 años, dejó atrás la siembra de papas para dedicarse a la de girasoles y, en esta temporada, el cempasúchil; la flor que tiñe de naranja los altares, los mercados, las ofrendas y los panteones mexicanos en el Día de Muertos.
El legado de la tierra: la siembra como tradición familiar
Junto a cinco integrantes de su familia, Evaristo cuida cada detalle del cultivo en su terreno de media hectárea, donde, desde julio, comienza la preparación para que sus flores estén listas en octubre. Este experimentado floricultor compartió que, para él, la venta de cempasúchil tiene su auge en tan solo cuatro días: entre el 28 de octubre y el 1 de noviembre, justo antes y durante la celebración de los fieles difuntos.

El valor del trabajo: mucho esfuerzo, poco margen
«Un ramo de cempasúchil, que tiene en promedio 50 flores, lo vendo en 100 pesos. Pero los que me compran pueden vender esos mismos ramos entre 150 o 200 pesos», comentó Evaristo, demostrando su conocimiento del mercado. A pesar de que los intermediarios obtienen mayores beneficios, él sigue confiando en que su trabajo contribuye a la preservación de esta tradición.
La competencia florece: alternativas en maceta
El panorama del mercado no está exento de desafíos. Evaristo explicó que la competencia ha aumentado con el tiempo. Las flores de cempasúchil en maceta, cultivadas en invernaderos de municipios como Villa Guerrero, Tenancingo o Malinalco, son una opción popular. Estas macetas tienen un costo de entre 25 y 50 pesos, dependiendo del tamaño y el lugar de venta.
Un enemigo natural: la lucha contra las plagas
Sin embargo, no todo es color de rosa —o de naranja en este caso— para Evaristo. Un desafío importante es el combate a las plagas, especialmente un tipo de escarabajo que devora las flores. Para combatirlo, Evaristo debe invertir en un costoso pesticida que cuesta 6 mil pesos el litro, lo que representa un gasto significativo en su operación anual.

Cosechar a contrarreloj: la venta, una carrera contra el tiempo
A pesar de los obstáculos, Evaristo ha logrado vender su cosecha año tras año. Sin embargo, siempre existe la incertidumbre de no encontrar compradores a tiempo, lo que lo obliga, en ocasiones, a rematar la flor a precios bajos. Aunque este riesgo está presente, su pasión por el cempasúchil lo mantiene optimista. Para él, esta flor es mucho más que una fuente de ingresos; es un legado familiar que está comprometido a preservar.
Un paisaje teñido de tradición: el esfuerzo colectivo
A lo largo de los campos mexiquenses, el paisaje naranja que brota de las tierras en esta época del año refleja el esfuerzo y la dedicación de generaciones que, como Evaristo, siguen trabajando para mantener viva una forma de vida y las tradiciones mexicanas.

La fuerza de los pequeños productores: el motor detrás del cempasúchil mexiquense
De acuerdo con la Secretaría del Campo estatal, la producción de cempasúchil, tanto en manojo como en maceta, está mayormente en manos de pequeños y medianos productores ubicados en municipios clave como Texcoco, Atlacomulco, Ozumba, Tenango del Valle, Chicoloapan, Tenancingo, Tepetlixpa, Villa Guerrero, Chimalhuacán y Malinalco. Estos productores abastecen el 75% de la demanda estatal de esta flor tan emblemática.
Más allá del cempasúchil: el terciopelo morado se suma a la fiesta floral
El terciopelo morado también juega un papel importante en la floricultura de la región durante esta temporada. Se cultiva principalmente en municipios como Tonatico, Villa Guerrero, Malinalco y Ocuilan, con una producción que en 2023 superó los 14 millones de pesos.
El cempasúchil, mucho más que una flor de temporada
Aunque el cempasúchil no tiene el volumen de producción de flores como las rosas o crisantemos durante el Día de las Madres, es una flor aprovechada por pequeños productores, quienes venden los manojos entre 60 y 70 pesos y las macetas entre 15 y 18 pesos. La demanda se dispara a partir de la tercera semana de octubre, lo que provoca un aumento en los precios.


Cempasúchil en la industria: una flor con potencial inexplorado
Además de su tradicional uso en altares y ofrendas, el cempasúchil (Tagetes erecta y Tagetes patula) tiene aplicaciones industriales, especialmente en la producción de pigmentos naturales. Esta flor tiene el potencial de abrir nuevas oportunidades para los productores mexiquenses, quienes podrían incursionar en las industrias cosmética, alimentaria y textil, dándole un valor agregado a esta joya de la floricultura nacional.


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