“Se dijo que yo hacía estética de la miseria.
¡Y una mierda! Fotografío mi mundo”
Sebastiao Salgado
en entrevista para El País Semanal
En la fotografía una niña corre, desnuda, descalza, su rostro refleja dolor. Es la imagen, captada en 1972, por el lente Nick Utsolo, de Associated Press, quien con esta imagen mostró al mundo el horror de la guerra de Vietnam.

Nick Ut/Associated Press, 1973
Kevin Carter disparó la cámara en Sudán en 1993, capturó la imagen de un buitre en acecho de un niño que padecía la hambruna africana.

Niños sirios, palestinos, chiapanecos: niños del mundo; hombres y mujeres negros y latinos golpeados por policías norteamericanos; políticos en guerra que se besan las mejillas; cadáveres apilados, Hiroshima, Auschwitz; la caravana de migrantes, el poder, la pobreza, la militarización, la muerte, las imágenes que en medio del conflicto, los golpes, el desastre o las balas, son captadas por el fotoperiodista que muestra cosas que un disparo oportuno hace públicas.
El 19 de agosto de 1839, la Academia Francesa de Ciencias presentó el daguerrotipo –proceso mediante el cual se obtiene una imagen a partir de una placa de cobre recubierta de yoduro de plata– procedimiento perfeccionado de los experimentos realizados por Nicéphore Niépce en 1826. Por eso este día se celebra el Día de la Fotografía.
A este maravilloso invento, ventana del mundo entero, se suma el ojo del fotógrafo y, hoy en día, la tecnología; en este entramado, la fotografía, como representación de la realidad, cobra importancia en el fotoperiodismo porque sintetiza la información y muestra lo que a kilómetros de distancia sucede.
Rubén Espinosa, fotoperiodista asesinado el 31 de julio de 2015 en Ciudad de México, quien semanas antes se desplazó del estado de Veracruz por actos de hostigamiento y amenazas en su contra.
Menuda responsabilidad la del fotoperiodista que en medio de los disparos, la hambruna, los golpes o los desastres, naturales o no, debe elegir una perspectiva para disparar, será los ojos de la gente que vea la imagen -cada vez menos- impresa en un periódico o en una revista; será la ventana para quien se asome a la pantalla del un móvil, de una televisión o de un ordenador.
Con esta responsabilidad viene también la de la ética, la de mostrar una imagen no manipulada que libre las discusiones de lo permitido en términos de edición, de la validez de modificar valores paramétricos, así como la de causar un efecto en el espectador que, cada vez más, se hunde en cientos y cientos de imágenes creadas por la facilidad del disparo a través de teléfonos y cámaras digitales.
Aún con ello, con las fotos de instagram, facebook o twitter, publicadas en un “periodismo de redes”, la labor del fotoperiodista es salvable y fundamental, y a la vez se ve amenazada por aspectos que van de la inseguridad a las malas condiciones laborales.
En México, según el “Protocolo de la Impunidad en Delitos contra Periodistas” de Artículo 19, “organización independiente y apartidista que promueve y defiende el avance progresivo de los derechos de libertad de expresión y acceso a la información de todas las personas”, 99% de las agresiones contra periodistas quedan impunes.

El objetivo del fotoperiodismo es representar sucesos a través de imágenes y aunque existen muchos tipos: sociales, deportivos, el fotoperiodismo ético que denuncia, muestra y busca provocar acciones que transformen para bien la sociedad es, indudablemente, una labor fundamental.
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