Por Stella Calloni*
El brutal atentado contra el semanario gráfico humorístico Charlie Hebdo en Francia el pasado 7 de enero, que dejó 12 muertos y una decena de heridos, instaló en ese país y en Europa una sensación similar a lo sucedido en los tiempos que siguieron al derrumbe de la Torres Gemelas en Estados Unidos en septiembre de 2001.
La actuación de dos o tres hombres encapuchados, armados con fusiles de guerra que al grito de Allahu Akbar» (Dios es Grande) acribillaron a las víctimas con una estricta sincronización militar, fue juzgada con la rapidez del rel&a


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