Fred Rescala y Jorge Alberto Pérez Zamudio están en el centro de la trama corrupta de las transferencias ilegales de recursos públicos del pueblo del Estado de México a Latinus y sus empresas instrumentales para el saqueo. Fred, hermano menor de Elías, coordinador de los diputados locales priistas y todopoderoso del delmacismo, firmó los contratos como responsable de Administración y Finanzas del Instituto de Salud. Antes, en su paso por el Issemym, había entregado otros que todavía no se hacen públicos. Jorge Pérez Zamudio, quien salió penosamente al final del gobierno al ser sorprendido en el uso de recursos públicos para hacer propaganda negra en contra de la entonces candidata Delfina Gómez, en su papel de Coordinador de Comunicación Social, operó la relación opaca con Latinus.
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No se ha dicho formalmente hasta ahora si Fred y Jorge aparecen en los hallazgos recientes de corrupción de la Secretaría de la Contraloría y que han derivado en denuncias penales ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México. Si así fuera, que prosperen será muy complicado, Elías tiene una enorme influencia en el Poder Judicial del Estado de México, pues fue él quien allanó el camino a su maestro, Ricardo Sodi, a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia y el Consejo de la Judicatura. Lo mismo hizo en el Tribual de Justicia Administrativa del Estado de México, donde colocó como presidente a su amigo e incondicional, Gerardo Becker.
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La relación entre Elías y Jorge Alberto Pérez Zamudio fue y sigue siendo muy cercana. Una escena lo documenta: en pleno debate por la reforma legislativa para legalizar las bodas gays en el Estado de México, que sería finalmente rechazada por los diputados, el diputado Elías Rescala asistió en calidad de invitado de honor y testigo del matrimonio de Jorge y su pareja. De ese tamaño sus vínculos.
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Zamudio se declara tranquilo y no estar sujeto a investigación alguna por parte de ninguna autoridad. “Nunca firmé nada, mi nombre no aparece en ningún contrato”, argumentó. Lo cierto es que a la jefa de la Unidad de Comunicación Social del ISEM, Maritza Armenta —que firmaba y operaba todo— él la colocó allí y seguía ciegamente sus instrucciones.
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En el listado de empresas, algunas fantasmas, que se usaron para expoliar dinero del sistema público de salud del Estado de México y entregarlo a Latinus, de la familia de Roberto Madrazo, se usaron sin autorización los nombres de algunas personas reconocidas de los medios locales de comunicación. Hasta ahora, al menos una de ellas rechazó tener relación alguna con esas entidades mercantiles. Es un escándalo.

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