La delgada línea entre la libertad de expresión y la promoción del odio, yace en el respeto a los derechos humanos. Sin embargo, hoy algunas organizaciones ultraconservadoras buscan escudarse en esa “libertad” para fomentar la discriminación hacia la población LGBTI y ello, no puede ni debe permitirse.
Desde el pasado 14 de junio, un camión naranja autodenominado “Autobús por la Libertad”, ha circulado por la Ciudad de México, Campeche, Veracruz, Puebla, Yucatán y Quintana Roo, con el propósito de “reclamar el derecho primario de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas”. La iniciativa es impulsada por la asociación “Consejo Mexicano de la Familia” y la plataforma “Citizen Go”.
La campaña es una réplica de la que hace unos meses se llevó a cabo en España. El color anaranjado y los símbolos del camión son los mismos que se usaron en el país ibérico, incluso la plataforma católica “Citizen Go”, es el símil de la que opera en España, conocida como “Hazte Oír”.
Lo único que cambia es la leyenda que porta el autobús. Allá decía: “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si naces mujer, seguirás siéndolo”. Aquí se puede leer: “¡Dejen a los niños en paz! #ConMisHijosNoSeMetan Es perverso decirles a los niños que desde los 10 años pueden tener sexo con adultos y abortar… ¡Sin conocimiento de sus padres! En educación, ¡biología, no Ideología de Género! (sic)”.
Pero el mensaje es el mismo: el rechazo a las personas por su orientación sexual o identidad de género, basado en los prejuicios, la desinformación y el estigma. El “Consejo Mexicano de la Familia” disfraza su odio con “libertad”, defiende su machismo con cinismo, arroja la piedra y esconde la mano. Su timorata faz perjura “proteger a los niños de la perversión”, pero no le importan las y los menores que son víctimas de bullying homofóbico o transfóbico. Basa sus argumentos en ideas decimónonicas superadas por la ciencia.
Asegura que hablar de educación sexual en las escuelas, es promover la pedofilia; criminaliza el derecho de las mujeres a decir sobre su propio cuerpo; afirma que ser gay, lesbiana, bisexual o trans es una enfermedad que puede y debe curarse. Le suelta la correa a la bestia de la violencia, avala los crímenes de odio contra la población LGBTI y promueve la intolerancia.
Y todo ante la omisión de las autoridades. La Carta Magna en su artículo primero señala el principio de no discriminación, pero parece que poco importa. Ese autobús debe ser retirado de las calles porque su mensaje atenta contra la dignidad humana. Nada tiene de inocente, promover homofobia, lesfobia, bifobia o transfobia. No se trata de un acto de censura, constituye defender la libertad y proteger la vida de la población LGBTI ¡Fuera de las calles, el autobús del odio!
Gracias por leernos en este espacio. Di no a la discriminación y síguenos en nuestra cuenta de Twitter @FDCRadio ¡Nos leemos pronto!



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