Hace unos días una amiga muy cercana me platicó el vía crucis por el que estuvo pasando en su corta vida matrimonial, me comentó que incluso se llegó a cuestionar seriamente si su salud mental se encontraba bien o si estaba enloqueciendo, pero lo que estaba enfrentando mi amiga, al igual que muchas personas, es una forma de violencia a la que se le llama Gaslighting.
El gaslighting es un patrón de abuso emocional en el cual la víctima es manipulada psicológicamente para que dude de su propia percepción, juicio o memoria, lo que genera que la víctima se sienta ansiosa, confundida, depresiva, incluso puede llegar a pensar que está perdiendo la razón. Éste tipo de violencia es muy sutil, peligrosa y dañina, al mismo tiempo lleva a que se perpetúe la relación tóxica.
Por otra parte, quien genera la violencia se le considera que está explayando una técnica de manipulación utilizada consiente o inconscientemente en sus relaciones personales. Aunque no conocemos o no estamos muy familiarizados con el término, la verdad es que esta forma de violencia se utiliza mucho más de lo que pensamos, es una de las armas preferidas por los manipuladores, pues con ella terminan sometiendo a la víctima a lo que ellos digan.
El término como tal no tiene una traducción al español, pero proviene de una película clásica que se realizó en Hollywood con el mismo nombre, en la que un hombre manipula a su esposa para que ella piense que está enloqueciendo y así quitarle su fortuna, para ello él comienza a esconderle objetos como cuadros y joyas haciéndole creer que ella misma los había cambiado de lugar, incluso llega a atenuar la luz y le hace creer que sigue con la misma intensidad. En la cinta la protagonista llega a un punto donde cree que está perdiendo la razón al grado tal que ya no quiere salir de casa, hasta que es descubierto por un tercero.
Ante este tipo de abuso lo que se puede hacer es confiar siempre en la intuición, no se debe buscar la aprobación de los demás, hay que recordar que la libertad y soberanía debe ser primordial en la relación con nosotros mismos y si el daño es severo definitivamente hay que buscar ayuda de un profesional, recordemos que es muy importante cuidarnos y protegernos de este tipo tan letal de violencia.


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