La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, mantiene un respaldo sólido de la ciudadanía: 65.8 % de aprobación, de acuerdo con la encuesta de Demoscopia Digital de octubre de 2025. Más allá del número —que la coloca en el séptimo lugar nacional—, los datos confirman un fenómeno político poco común en el Edomex: la continuidad del apoyo pese al desgaste natural del poder.
El caso mexiquense contrasta con otros gobiernos estatales de Morena donde las cifras se han erosionado. Aquí, la aprobación de Delfina Gómez ha resistido a lo largo de dos años y medio gracias a una combinación de factores: la expansión de programas sociales, la reducción de la pobreza y una narrativa que vincula la gestión con justicia social y cercanía con los sectores históricamente marginados.

La raíz del respaldo: bienestar, mujeres y territorio
El Gobierno del Edomex destinó más de 18 600 millones de pesos en programas sociales, un aumento de 43.7 % respecto al año anterior. Iniciativas como Mujeres con Bienestar, que alcanza a 650 000 beneficiarias, y los apoyos alimentarios y educativos en escuelas públicas, consolidaron una red de asistencia inédita en la entidad.
El efecto ha sido visible: entre 2022 y 2024, 1.9 millones de mexiquenses salieron de la pobreza, según el INEGI. De ellos, 375 000 superaron la pobreza extrema. El descenso fue de 42.9 % a 31.2 %, once puntos menos que en 2020 y cinco por debajo del promedio nacional.

A esto se suma un acento en la política de género. La creación de Centros de Masculinidades Positivas, el Sistema EquiData —que mide el impacto de las políticas en mujeres— y el fortalecimiento de la Línea Sin Violencia forman parte de una estrategia que busca no solo atender emergencias, sino modificar estructuras sociales.
Infraestructura y orden: el rostro pragmático del gobierno
El manejo de la seguridad también explica parte de la estabilidad en la percepción pública. En 2025, los homicidios dolosos bajaron 31 % y las extorsiones casi 30 %. El Operativo Liberación, desplegado en 14 municipios del sur, y los esfuerzos de coordinación con fuerzas federales reforzaron la idea de un gobierno que actúa con “mano firme”.
En materia de infraestructura, los avances en movilidad —como la modernización de las líneas del Mexibús y el mantenimiento de más de 800 kilómetros de caminos en el sur del estado— se han traducido en una presencia territorial constante, un elemento clave en la narrativa de proximidad que caracteriza a Gómez.
El reto: transformar programas en derechos
Sin embargo, la aprobación no es garantía de transformación. El presupuesto de 2025 implicó recortes de 1 664 millones en educación y 7 700 millones en salud, lo que ha generado preocupación sobre la sostenibilidad de los programas sociales y la consolidación del modelo IMSS-Bienestar.
El reto para los próximos cuatro años será convertir las ayudas en políticas públicas estructurales, fortalecer la educación pública y atender la violencia de género, que aún afecta a ocho de cada 10 mujeres mexiquenses.

Una gobernadora con capital político propio
A diferencia de otros mandatarios locales de Morena, Delfina Gómez ha construido una identidad política independiente del liderazgo presidencial. Su discurso combina austeridad, empatía y control financiero, valores alineados con la doctrina de su partido —no robar, no mentir y no traicionar al pueblo—, pero con una ejecución pragmática y sin estridencias.
La alta aprobación no es solo reflejo de su gestión: es también la expresión de un cambio cultural en el Edomex, una entidad acostumbrada al dominio priista durante casi un siglo. Delfina representa para amplios sectores —especialmente mujeres y trabajadores del campo— una ruptura simbólica con ese pasado.

