¿En qué estado de ánimo gobierna Delfina Gómez?

¿Puede una gobernadora sostener el timón si cada semana estalla una crisis distinta?
mayo 14, 2025

Por: A. Matamala

El Estado de México parece una olla exprés sin válvula de escape: crisis universitaria, escalada de violencia, tensión por la elección judicial, parálisis en tribunales, conflictos con el magisterio y, para colmo, las apuestas futboleras si el Toluca llega a la final. Todo recae sobre los hombros de una gobernadora que —más allá de su voluntad— enfrenta una tormenta de dimensiones estructurales, políticas… y simbólicas.

  • ¿Puede una gobernadora sostener el timón si cada semana estalla una crisis distinta?
  • ¿Quién le habla al oído cuando los incendios institucionales se multiplican?
  • ¿Por qué su equipo opta por la contención reactiva, en lugar de una agenda de transformación?
  • ¿Será que Delfina empieza a comprender que el Edomex no se gobierna desde el aula, sino desde el conflicto constante?
  • ¿Cómo influye la distracción pública —como una final de fútbol— en el desgaste o respiro del poder?

Moraleja: Gobernar no es administrar la calma, sino abrazar el caos sin perder el propósito. Porque incluso cuando todo parece trivial, el poder nunca lo es.

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En junio, el Estado de México vivirá un hecho sin precedentes: la ciudadanía elegirá a jueces y magistrados. Una reforma histórica que promete acercar la justicia al pueblo… pero que abre un abanico de dudas. ¿Está la sociedad preparada para votar a quienes decidirán sobre derechos y libertades? ¿O se trata de una puesta en escena donde terminan ganando los mismos de siempre?

  • ¿Sabe la ciudadanía a quién va a elegir, cómo y bajo qué méritos?
  • ¿No sería mejor democratizar la justicia desde dentro antes de convertirla en campaña?
  • ¿Quién fiscaliza y explica este proceso electoral judicial?
  • ¿Abrirá esta elección el poder judicial o lo contaminará aún más con lógicas políticas?
  • ¿Qué pasa si nadie vota? ¿Y si ganan los más visibles, no los más capacitados?

Moraleja: Votar por jueces puede ser justicia democrática o simulación populista, si no se acompaña de transparencia, pedagogía cívica y control ciudadano.

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¿Quién detiene el cambio en el Estado de México?

Cada sexenio promete transformación. Sin embargo, las estructuras de fondo permanecen inalteradas. Mientras el discurso institucional habla de justicia social, los hilos reales del poder siguen en manos de banqueros, empresarios consentidos, concesionarios de transporte, operadores mediáticos y despachos jurídicos. No hacen campaña, pero deciden elecciones. No legislan, pero escriben las reglas.

  • ¿Cuánto poder concentra un empresario con diez concesiones y tres partidos en la agenda?
  • ¿Por qué ciertos bancos y desarrolladoras tienen línea directa con todos los gobiernos?
  • ¿Qué medios viven del erario mientras dictan qué escándalo se discute y cuál se archiva?
  • ¿Funciona el Edomex como un gobierno o como una red de favores entre élites inamovibles?
  • ¿Puede haber justicia si las decisiones clave se toman en cafés exclusivos, no en el Congreso?

Moraleja: No hay transformación posible si el poder visible se somete al invisible. Y en el Edomex, el poder real nunca compite en las urnas.

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¿Cómo se nombra a un defensor… con denuncias por abuso?

La designación de Efrén Sánchez López como procurador de la Defensa del Trabajo es una herida ética y política. Exsubdirector académico de la Facultad de Derecho de la UAEMéx, ha sido públicamente señalado por hostigamiento y abuso sexual. Y, sin embargo, hoy encabeza una institución encargada de defender derechos laborales. ¿Quién lo propuso? ¿Quién lo sostuvo? ¿Por qué fue aceptado?

  • ¿Puede alguien acusado de violencia de género ocupar un cargo que exige autoridad moral?
  • ¿Qué mensaje se envía a las víctimas cuando se premia el silencio y se castiga la denuncia?
  • ¿Fue este nombramiento una omisión, un descuido… o un pacto deliberado?
  • ¿Siguen los viejos pactos universitarios produciendo impunidad en el aparato estatal?
  • ¿Qué dice esto sobre la ética pública en el Edomex?

Moraleja: Cuando el sistema protege a los acusados y desoye a las víctimas, no fracasa solo la justicia: fracasa también la esperanza.

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¿Y si el Toluca vuelve a perder?

Han pasado 14 años desde que el Club Toluca ganó un campeonato. En ese tiempo han cambiado gobiernos, caído partidos, reformado leyes y estallado protestas universitarias. Pero el Diablo sigue estancado. ¿Qué impide su resurgimiento? ¿Falta de talento, suerte… o visión? El equipo también encarna un poder empresarial silencioso: Valentín Diez Morodo, una figura discreta pero influyente, que no necesita tribuna para mover fichas.

  • ¿Por qué un club con historia, afición y recursos no logra coronarse desde 2010?
  • ¿Es Díez Morodo un mecenas nostálgico o el poder tras el palco?
  • ¿Frena al Toluca lo mismo que al Estado: estructuras rígidas y apuestas conservadoras?
  • ¿Invitará Díez Morodo a la gobernadora si su proyecto deportivo alcanza la final?
  • ¿Qué tan lejos está el fútbol de la política… o qué tan cerca lo quieren algunos en año electoral?

Moraleja: El fútbol no solo refleja pasiones: también expone jerarquías. A veces, la sequía de campeonatos revela más del poder que del balón.

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Posdata | Entre jueces, demonios y silencios

El Estado de México atraviesa un momento de simultaneidad inquietante: reformas inéditas como la elección de jueces; nombramientos impunes como el de un defensor señalado; crisis universitarias como la de la UAEMéx; y distracciones colectivas como la posibilidad de una final futbolera. Todo sucede al mismo tiempo. Pero eso no es caos: es estrategia. Es así como opera el poder cuando busca distraer, saturar y fragmentar.

Lo verdaderamente grave no es que tantos temas colapsen a la vez, sino que se diluyan en el murmullo de la costumbre. Que nos habituemos a vivir entre reformas sin fondo, denuncias sin justicia y clubes sin gloria, como si todo fuese parte de un ciclo inevitable. Pero no lo es. Porque cada nombramiento, cada decisión electoral o penal fallado revela quién manda, quién calla y quién se atreve a mirar de frente.

La política, la justicia y el fútbol no son escenarios ajenos. Son espejos.
Y si no nos gusta lo que reflejan, quizá ya sea hora de cambiar la luz.

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