La distancia entre el Capitolio y la Casa Blanca no ha dejado de ampliarse en términos políticos desde que el Partido Republicano tomó el 6 de enero el control de ambas cámaras en el Congreso de Estados Unidos.
La guerra de posiciones en Washington D.C. inaugura cada vez nuevos frentes, aunque el presidente Barack Obama haya reiterado su interés en trabajar junto a los republicanos en sus dos últimos años de gestión.
Durante su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, Obama alternó este mensaje contemporizador con la propuesta de una amplia agenda legislativa que presumiblemente no habría de caer demasiado bien a la oposición.
Apoyado en


Síguenos